domingo, 6 de enero de 2013

Capitulo 45 de la novela Gotta Be You


(Narra Louis)

Con sumo cuidado me deslicé de la cama. Una vez libre, arropé a Aitana, la cual seguía profundamente dormida, y salí del cuarto para ir al pequeño salón de la habitación. Me senté en un sillón impaciente, pensando que decirle a Harry, como, con que palabras… Este no se hizo mucho de esperar. A los cinco minutos lo tenía llamando a la puerta de mi habitación.
-    Está bien, ¿Qué es eso que me quieres decir? Espero que no sea muy largo, llevo prisa –dijo Harry entrando precipitadamente en mi habitación.
-    Siéntate, tengo que decírtelo con calma, es… es algo serio –conseguí decir.
Dio un fuerte suspiro y se sentó en el sillón. Yo lo imité sentándome con él.
-    Está bien te escucho –dijo con resignamiénto.
-    Necesito que estés calmado Harry.
-    ¿Calmado? ¿Calmado dices? Son las cuatro y media de la madrugada, la he cagado hasta el fondo, mi novia no aparece, aunque… dudo que quiera seguir siéndolo después del daño que le he hecho y tu… ¿Tu me pides que me calme? –protestó alterado.
-    Yo… -no sabía que decirle.
Nos quedamos en silencio hasta que al fin habló.
-    Lo siento Lou –agachó la cabeza- perdóname, no tenía que haberme comportado así, tu no tienes la culpa ¡Es solo que estoy desesperado! No me coge el móvil, no ha aparecido y llevo desde hace un par de horas buscándola… es imposible que se haya ido a casa de nadie, estamos en Toronto… aquí no tenemos a nadie… y-y-y… no se a quien más llamar o que hacer –Una lágrima resbaló por su mejilla, y rápidamente intentó ocultarla.
-    Se donde está –dije sin más.
Levantó esos brillantes ojos verdes y me miró con un toque de esperanza en su mirada.
-    ¿Si? ¿En serio? –sonrió- ¿Dónde está? Necesito hablar con ella –se puso en pie.
-    Creo que tendrás que esper Harry –me puse en pie yo también- no se como decirte esto.
-    Louis, me estás poniendo nervioso… ¡más aun si cabe! Diablos ¿Qué te pasa? –preguntó.
-    Ven –dije al mismo tiempo que lo llevaba a la puerta del cuarto donde estaba Aitana.
Abrí cuidadosamente la puerta y Harry la vio. Tardó unos segundos en ver las marcas de sus brazos y de su cuello. Me miró desesperado y pidiéndome respuesta a millones de pregunta. Me costó un poco intentar que se relajara y fuéramos a la sala para explicarle todo y no molestar a Aitana. Aquella charla fue la más difícil de mi vida. Explicarle a mi mejor amigo aquello y ver como se derrumbaba con cada palabra fue muy doloroso.

[En España]

(Narra Laura)

“Toc, Toc”
-    ¿Se puede? –preguntaron llamando a la puerta de mi habitación.
-    Claro –contesté.
Me quité los cascos, y vi a Blas entrando por la puerta. Me sonrió y se sentó en la cama. Me cogió uno de los cascos y escuchó la canción que había parado de escuchar por su visita.
Me sonrió y comenzó a cantar.
-    Ooh, baby
Listen up to what I gotta say
I found true love and it's here to stay
Chapel bells are gonna ring in May
I met an angel on Christmas Day
Cantó siguiendo el ritmo de la canción. Blas me lanzó una mirada, pero no cualquiera, si no una de esas miradas que él me echaba cuando quería algo. Y como lo conocía demasiado bien sabía lo que me pedía.
-    No te daré esa satisfacción –le dije.
-    ¡Porfaaa! –rogó- será mi regalo de Navidad.
-    No lo vas a conseguir –dije manteniéndome firme.
-    Por favor, solo un poco. Sabes tan bien como yo que puedes.
Me quedé pensativa. Mirándolo en silencio y el seguía rogándome a gritos con la mirada. Respiré hondo, Blas siempre había conseguido que hiciera todo lo que me pedía con esa mirada.
-    24th of December
It was a cold and snowy night
I can still remember
Gazing at the stars and the moonlight
Canté, canté después de siglos sin hacerlo, después de esconder mi voz a todos y simplemente permitirme tener una esponja y un bote de champún como únicos espectadores. Aunque con Blas era fácil. Él era el único con el que, por ahora, era capaz de cantar sin salir huyendo.
-    Dios –me miraba embelesado- sigues cantando tan bien como siempre.
-    Bueno, no me sirve de nada cantar bien. No voy a utilizar mi voz en el futuro.
-    ¡No seas tan dura contigo misma! Eres una cabezona, lo sabes.
-    ¡No lo soy! No quiero volver a cantar, ni tocar en mi vida ¿Qué tiene de malo? –bufé.
-    Tiene de malo que prives a todos de esa gran voz, y la música que haces –contestó sinceramente.
-    Hacía –le corregí.
-    Vamos, seguro que todavía tienes los cuadernos llenos de canciones tuyas –sonrió.
Rodé los ojos y me crucé de brazos, no quería seguir hablando de ese tema.
-    Esta bien, esta bien… lo dejamos –se rindió.
-    Gracias –dije irónicamente.
-    Que te parece tu, yo, desayuno… ¿Qué me dices? –propuso.
Antes de que pudiera decir nada mi tripa rugió y Blas se rio de mi.
-    Acepto –reí.
Bajamos abajo y estábamos listos para salir a la calle cuando me olvidé de los guantes arriba. No me gustaba ponérmelos pero hacía bastante frío.
-    Sujeta esto, ahora vuelvo –le pedí a Blas lanzándole literalmente mi bolso.

(Narra Blas)

Laura me lanzó su bolso y cuando estuvo en su cuarto empezó a sonar su móvil.
-    ¡Laura, te están llamando! –le avisé.
-    ¿Puedes cogerlo plis? Ahora bajo –gritó desde arriba.
Cogí su móvil y contesté la llamada por ella.

[Llamada telefónica]

-    ¿Si? –pregunté.
-    ¿Y tu quien eres? –preguntó una voz masculina.
-    Blas, el mejor amigo de Laura –contesté- ¿y tu?
-    Zayn, su novio –dijo serio.
“¿Novio? ¿Laura se había echado un novio en Londres?” Pensé.
Nos quedamos en silencio, ninguno de los dos sabía que decir.
-    ¿Donde está Laura? ¿Y por qué tienes su móvil? –preguntó Zayn.
Oh, oh, creo que acababa de provocar un caso de novio celoso.
-    Está en su habitación, ha ido a buscar algo y entonces tu la has llamado… -expliqué.
-    Entiendo… Bueno, casi que mejor. Necesito la ayuda de uno de sus amigos.
¿Y este chico de donde salió? Primero casi me mata telefónicamente, y ahora ¿me necesita me sin más? ¿Sin conocerme apenas…?
-    ¿No…no estás enfadado o algo así? –pregunté.
“Blas, eres idiota!” pensé. Como se me ocurría preguntarle eso.
-    ¿Enfadado? –se echó a reír- confío en Laura. Además, se quien eres.
-    ¿A sí? –su respuesta me sorprendió.
-    ¡Claro! Laura me habló de ti… aunque si quieres que me ponga en plan novio celoso… ¡¡Cuidala, no le toques ni un pelo y te estaré vigilando… así que cuidadito con lo que haces!! –dijo poniendo una voz seria y dura.
-    Jajaja vale, lo pillo, ¿Qué me tenías que decir?
-    Te llamaré esta noche, ahora tengo que irme.
-    Me parece bien –contesté y le di mi número.
-    Oye Blas
-    Dime
-    No le digas nada Laura, ya te explicaré. Salúdala de mi parte –me pidió.
-    No hay problemas, adiós.
-    Hasta luego
[Fin de la llamada telefónica]

-    ¿Quién era? –sonrió Laura bajando de las escaleras.
-    Tu novio –reí.
La pille por sorpresa, ella aun no me había contado nada.
-    Vaya, parece que ya os conocéis –se sonrojó.
-    Si… y me cae bien –sonreí- un beso de su parte. Aunque no puedo dártelo como él te lo da normalmente –le piqué.
-    ¡Blas por dios! –dijo pegándome un puñetazo en el hombro.
-    ¡Aunch!

(Narra Aitana)

Un escalofrío recorrió toda mi espalda y me desperté de esa horrible pesadilla. Comencé a llorar y unos brazos me rodearon con fuerza.
-    Shh, calma. Todo está bien, no tengas miedo –susurró Louis.
-    ¡Por favor! Dime que no era real, dime que no ha pasado, dímelo –le supliqué, rezando para que me dijera que tan solo había sido una pesadilla.
Su silencio me devolvió de un puñetazo a la realidad, y el dolor de todo mi cuerpo confirmó que toda aquella noche no había sido una simple pesadilla. Que había sido real.
-    Escúchame –dijo cogiendo mi barbilla para mirarlo a los ojos- ni yo, ni los chicos vamos a dejar que nada malo te vuelva a pasar ¿vale?
Asentí con la cabeza e intenté tranquilizarme.
-    ¿Cómo… me encontraste? –pregunté con hilo de voz.
-    ¿Por qué quieres saberlo? Que más dará eso. Lo importante es que estás aquí. Es mejor olvidarlo ¿No crees?
-    Quiero saberlo Louis, recuerdo la peor parte, no creo que me haga más daño esta.
Calló un momento, reflexionando y meditándome en que contarme, y luego habló.
-    ¿No te acuerdas? –quiso saber.
Negué con la cabeza y empezó a contarme todo. Cómo mis rescatadores, a los cuales les debía mucho, le habían llamado. Como él salió corriendo a por mi. El estado en el que estaba, y la horrible noche que pasé entre lloros y escalofríos.
-    La mujer y su hijo se encargaron de llamar a la policía. Esos malditos ya están en la cárcel –dijo apretando los puños con rabia.
Aunque él no se diera cuenta, podía notar lo enfadado que estaba. Por mucho que él tratara de transmitirme calma.
-    Aitana, te llevaré al médico.
-    ¡No! No por favor –dije incorporándome de un salto.
-    ¿Por qué no quieres ir? –quiso saber.
-    ¿¡¡Y que le digo!!? –pregunté y unas lágrimas volvieron a inundar mis ojos.
-    Aitana lo que te pasó, no es culpa tuya. Es un médico, no te va a juzgar. No tienes porque avergonzarte.
-    ¡Te lo suplico Louis, no me lleves a un médico! Estoy bien –rogué.
-    ¿Tu has visto esos moratones?
Cogió uno de mis brazos delicadamente y me devolvió a la realidad por segunda vez. Mostrándome las horribles marcas que aquellos brutos me habían dejado. Cogí la sábana y escondí mi brazo en seguida.
-    No es nada que no se pueda curar con los días –expliqué- prométeme que no me obligarás a ir.
Me miró a los ojos, intentando de alguna manera entrar en ellos y saber si aquello que le pedía era tan importante para mí. Finalmente accedió.
-    Esta bien –suspiró- pero tienes que decirme algo.
-    Lo que quieras –dije algo más tranquila.
-    Esos… -volvió a aferrar sus puños con fuerza- indeseables, lle-llegaron a…
-    No Louis –le corté porque sabía lo que le estaba costando preguntarme aquello- La mujer y su hijo llegaron a tiempo.
Él suspiró aliviado y relajó su cuerpo. Me abrazó con fuerza y a la vez con la mayor delicadeza que podía. Sin poder casi controlarlo volví a llorar. Pero ya no eran lágrimas de amargura, simplemente necesitaba descargar toda aquella tensión que llevaba encima.
Después de un rato así Louis me preguntó.
-    Aitana.
-    Dime –respondí.
-    Se que me pediste que no lo hiciera, y lo siento. Pero creí que Harry debía saberlo.
-    ¿¡Harry!? –grité incorporándome- ¿Has llamado a Harry? ¿Y… lo sabe?
-    Si. Está en la sala –dijo.
Me levanté de la cama y fui hacia la puerta. La entreabrí con cuidado y vi a Harry dormido en el sofá.
-    Estaba muy preocupado por ti. Lleva aquí desde las cuatro de la mañana y no ha querido irse. Lo siento –dijo Louis detrás de mí.
-    No importa –me resigné.
¿Qué debía hacer? Lo mejor sería enfrentarme a él lo antes posible y pasar el mal trago ya… o no, mejor debía irme sin que se diera cuenta. Soy una cobarde, mejor le enfrento de una vez y punto. Pero antes, necesitaba relajarme y quitar de mi cuerpo ese horrible rastro de la noche pasada.
Louis me dejó sola y pude ducharme tranquilamente y sin prisas. No se cuanto tiempo me quedé a allí. Dejando que el agua cayera sobre mí sin más… puede que el suficiente tiempo como para que Louis se preocupara por mi. Llamó a la puerta del baño y me preguntó si estaba bien o necesitaba ayuda. Le dije que no y decidí salir ya de mi baño, no quería abusar demasiado. Mientras desenredaba mi pelo frente al espejo me quedé pensando en que tendría que ponerme la ropa del día anterior. Esa la cual me traía tan malos recuerdos y estaba rasgada y rota. Pero no me quedaba otra. Salí a la habitación y encima de la cama encontré mi ropa. Pero no la del día anterior, si no ropa limpia y que además me encantaba. Sonreí, después de mucho sin hacerlo y me la puse. Intenté cubrir al máximo mis heridas. Y a las que quedaron visibles les eché un poco de maquillaje.
Cuando salí del cuarto me encontré la pequeña sala vacía. Pero había alguien en la minicocina, ya que me llegaba un delicioso olor ha huevos fritos y tortitas. Fui allí y me encontré a Harry cocinando. Ni rastro de Louis. “Genial, me ha dejado sola” pensé.
Tosí un poco para que se diera cuenta de mi presencia ya que estaba de espaldas. Entonces se giró y me regaló una de sus hermosas sonrisas.
-    Buenos días –dijo como si fuera una mañana normal- te he hecho tortitas, creo que te gustan –sonrió.
-    Gracias… -musité.
Suspiró y me invitó a sentarme con él en la mesa.
-    Yo… yo te quería pedir perdón. Fui y soy un completo imbécil. No debí haberte dejado sola de noche… -dijo casi enfurecido y apenado por lo que me había pasado- y tampoco debí dejar que pasara aquel beso. Se que todo lo que te diga te sonará a escusa barata, pero creéme si te digo que yo nunca quise besarla.
-    Harry, te lo agradezco, pero no es tan sencillo…
-    Lo sé. Tampoco pensaba que me perdonaras tan solo con pedir perdón. Y se que no merezco ni eso, que no me vas a perdonar y que ya no querrás saber nada de mi. Pero, te pido que me des un día. Solo un día para demostrarte lo arrepentido que estoy. Si después de eso, decides no perdonarme, me alejaré de ti para siempre.
Al pronunciar aquella frase, aquel para siempre, sentí como todo a mi alrededor se derrumbaba. Un para siempre era demasiado tiempo, y aunque me costara admitirlo, separarme de Harry en aquel momento, sería algo que no podría superar. Me aterraba la idea. Pero una parte de mí había perdido la confianza en él. Era extraño, porque la mitad de mi corazón había creado una barrera contra Harry, y eso me preocupaba. Pero era algo que no podía evitar.
-    ¿Qué me dices? ¿Me regalas un día? –preguntó mirándome fijamente con esos enormes ojos.
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Sigo aquí.. con el maraton!!
Recuerda! La ganadora la diré esta noche en mi estado :)
Twitter: @ClaraMalik_1D
Tuenti: Clara Malik OneDirection
¡¡ATENCIÓN!! HE SUBIDO 4 CAPITULOS. NO OS PERDAIS NINGUNO!! :D

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