domingo, 6 de enero de 2013

Capitulo 44 de a novela Gotta Be You!!


(Narra Aitana)

Mala idea, pensé. Había sido una pésima idea correr sin saber a donde ir. Sin conocer las calles por las que me metía y alejándome completamente del centro y las avenidas comerciales. Pero en ese momento, aquel asunto pasaba a un segundo plano. A penas podía ver, las lágrimas inundaban por completo mis ojos. El corazón me iba a mil, no solo por la carrera si no en un acto reflejo de sentir menos dolor. Las mejillas me ardían y la cabeza me iba a estallar. Necesitaba dejar de pensar en lo que había visto. En aquel beso que poblaba todas las imágenes de mi cabeza. Aquel instante había sentido como mi corazón se desquebrajaba en mil pedazos. Y que ni el más potente de los pegamentos conseguiría repararlo.
No sentía ni odio hacia Harry, ni tan siquiera hacia Emma. Solo sentía dolor y unas ganas enormes de llorar, llorar y llorar toda la tarde. Y eso fue lo que hice en un rincón de esa enorme ciudad. En alguna parte de quien sabe donde estaba yo, llorando sin cesar, sin poder moverme, y lamentando terriblemente haber vuelto a abrir mi corazón.

(Narra Zayn)

Ya estábamos todos alrededor de la mesa. Como me había dicho, Aitana no estaba allí. Pero si estaban los chicos. Quien más o quien menos, todos me prestaban atención. Louis, bueno el estaba en otra parte, pero se esforzaba en atenderme. Harry, había llegado algo tarde, y aunque sabía que su cabeza pensaba en cierta chica, me miraba intentando comprender. Niall, bueno lo de Niall es un caso aparte. Tan inocente como siempre él me escuchaba, pero era inevitable que a veces divagara por su propio mundo. Y Liam… él estaba como había estado estas ultimas semanas. Parecía un muerto viviente. Pero el chico respetuoso que llevaba dentro le obligaba a prestarme atención.
Había estado toda la tarde de llamadas, y visitas aquí y allá. Buscando por internet, y mirando en  la agenda que Paul me había dejado. Lo tenía todo listo para mostrárselo a los chicos y que ese pequeño “proyecto” pareciera menos temible de lo que era. Cuando terminó la cena todos me apoyaron en mi decisión. Es más, había conseguido que todos sonrieran al menos una vez en aquella charla. Parecían ilusionados, no tanto como yo, pero lo estaban. Y era algo que me alegraba, quería hacer cosas así con ellos. Quería pasar tiempo con mis amigos, aunque ellos en ese momento, tuvieran su propia batalla personal.

(Narra Aitana)

Respiré hondo. Sequé las pocas lágrimas que me quedaban, y después de haber estado toda la tarde llorando en aquel rincón de Toronto, decidí volver al hotel. Se había echo de noche, y aunque no me importara demasiado, mi principal ocupación en aquel momento debía ser volver al hotel. Durante aquellas largas horas había estado pensando que hacer, como actuar o como hablar con él después de todo lo ocurrido. Era inevitable que nos encontráramos, pero había decidido dormir en otra habitación al menos aquella noche. Aun la herida era muy reciente.
Conforme iba caminando, me daba cuenta de lo estúpida que había sido al alejarme tanto de la ciudad. ¿Dónde puñetas estaba? Lo único que había en aquel barrio en el que me encontraba eran moteles, bares de borrachos y tiendas de tatuajes. Basura por todos lados, y bombillas a medio fundir era lo único que me rodeaban. ¿Cómo había podido pasar allí toda la tarde sin darme cuenta?
Entonces escuché un ruido muy fuerte procedente de tres calles más abajo. Me asusté, y no se me ocurrió otra cosa que empezar a correr hasta que sin darme cuenta me metí en un callejón. Escuché pasos que venían hacia allí así que me escondí detrás de los contenedores que tenía al lado. Dos chavales de unos pocos años más mayores que yo entraron en el callejón donde yo estaba. Empezaron a hablar y en toda aquella conversación me enteré de que acaban de atracar una casa. Cuando escuché eso me aterroricé tanto que caí la tapa de uno de los cubos que allí estaban. Desgraciadamente, me delaté.
Los dos jóvenes corrieron hacia mí enfadados. Me eché atrás y caí al suelo.
-    No diré nada, lo juro –fue lo único que se me ocurrió decir.
Estaba atemorizada y ellos lo notaron. Se empezaron a reír, pero estaban tan nerviosos como yo. Yo era la única persona que sabía de su pequeño delito. La única que podría mandarlos a la cárcel tan solo con hablar. ¿Por qué no habrían de matarme? Uno de ellos sacó una pistola de su pantalón y la puso demasiado cerca de mi.
-    ¿¡Se puede saber que cojones pretendes hacer!? –le gritó el otro chico.
-    Lo sabe todo ¿Quieres ir a la cárcel? Porque yo no –dijo alterado el que me apuntaba.
-    Robar casas es una cosa… y otra muy distinta es matar a alguien…. Dios, dios, dios… esto se nos ha ido de la mano –gritaba el otro en tensión.
El chico que tenía en sus manos mi vida me miró con detenimiento. Después de unos instantes bajó el arma. Ni si quiera él se atrevía a apretar el gatillo. Cargar en la conciencia con la vida de una persona era demasiada carga para alguien tan joven e inexperto como él.
-    Escúchame preciosa –dijo agarrándome del cuello, apretando lo suficiente como para que no pudiera gritar- como se te ocurra abrir esa boquita, te juro que entonces no tendré reparos en estamparte una bala en esa preciosa cabecita –amenazó tocándome el pelo.
Asentí sollozando. Solo quería que aquello terminase. No podía ser que todo aquello me estuviera pasando a mi en tan solo un día.
-    No podemos salir –dijo el otro chico- están patrullando la zona.
-    Bueno… entonces tendremos que matar el tiempo de otra forma ¿no bonita? –dijo el otro mirándome de arriba abajo.
No, no, no. Decirme que no esta pensando en eso…
Ni si quiera pude gritar. El que parecía su cómplice me tapó la boca y me sujetó lo suficientemente fuerte como para que no me pudiera mover mientras el otro se echo encima de mi.
Lloré y pataleé con todas mi fuerza. No lo tendrían tan fácil. No les pensaba regalar algo tan preciado a unos gilipollas. No quería que fueran ellos, ellos no…
Una imagen de Harry pasó por mi cabeza, lo que hizo que llorara con más intensidad. Me quitaron la chaqueta con fuerza y empezaron a manosear como imbéciles. Eran tan brutos… no pararon hasta dejarme marcas por todo el cuello, brazos y demás. Estaba dejando de luchar, mis fuerzas ya no daban para más, era inútil. Jamás conseguiría librarme de ellos. Pero solo me mantenía con las suficientes ganas de luchar pensar que no quería que fuera con ellos. Solo quería a un chico, y me pateaba el corazón admitir que ese chico era Harry.
Cuando se cansaron de jugar empezaron a quitarme el pantalón. Decidí usar las ultimas fuerzas que me quedaban para quitar la mano de uno de ellos de mi boca y gritar con todas mis fuerzas. Cuando pareció que nada podría salvarme, mi grito dio recompensas.
El chico que estaba encima de mi, cayó como un plomo sobre mi cuerpo. Y detrás vi a una señora con un bate de beisbol en las manos, la cual fue la que le dio el golpe que lo dejó KO. El chico que me agarraba levantó las manos al ver que detrás de la anciana había un hombre de unos cuarenta años apuntándolo con una pistola. Mi agresor se rindió y la mujer se acercó a mi. Yo no paraba de llorar. Me dolía todo el cuerpo, incluido el corazón. Solo quería irme a casa. Encontrarme sana y salva entre los brazos de Harry y saber que nada malo podría pasarme.
-    Lléveme a casa por favor, por favor… -le sollocé.
-    Shh… calma cielo, ya estás a salvo –dijo acariciando mi pelo.
Ese acto me hizo estremecer de arriba abajo, como un escalofrío desagradable. La anciana llamó al que parecía su hijo y este me cargó en brazos. Apenas conseguía ver nada, mis ojos estaban encharcados en lágrimas, pero logré ver como me llevaban a su casa y me tendían en su gran sofá.
El hombre cogió mi móvil y me preguntó:
-    ¿A quien quieres que llamemos?
Harry fue el primer nombre que me vino a la cabeza. Pero no, a él no podía verlo ahora.
-    Lo.. lou..is –musité- Lou…is Tomlinson.
El hombre lo buscó en la agenda y llamó.

(Narra Louis)

Salimos de la cena. Los ánimos no estaban para mucha fiesta, así que decidimos ir cada uno a su habitación. Mañana teníamos muchas reuniones y debíamos estar frescos.
Cuando subía por el ascensor mi móvil empezó a sonar, era Aitana.

(Narra Aitana)

Cuando volví a abrir los ojos estaba en un coche. Veía por la ventanilla de este como iban pasando los altos edificios, los coches, las luces de una gran ciudad, las parejas felices…
Comencé a llorar al recordar a Harry.
-    ¡Eh, eh! Calmate, estás a salvo –escuché la voz de Louis.
Me giré para poder verlo mejor. Tenía su atención dividida en mi y en la carretera. Y solo en ese momento me sentí a salvo. Tal vez, fue ver la cara conocida de un amigo, el calor reconfortante del coche, o la seguridad de que nada peor podía pasarme ya. Había perdido a mi novio, era consciente de un delito, y unos tipos habían…
-    Te llevaré a casa –dijo con su tranquilizadora voz.
Asentí con la cabeza y dejé que él me llevara a casa. Ya no tenía fuerzas para nada más.
Cuando al fin terminó el largo trayecto Louis me cargó en brazos y entramos en el hotel.
-    No me lleves con él. Te lo suplico –susurré.
Me miró con detenimiento, pero pareció entender. Cuando estuvimos en su habitación me dejo sobre la cama y me preguntó:
-    ¿Quieres que llame a alguien?¿Que te traiga algo…? No sé, ¿Estás, estás… bien? –dijo tenso.
Estaba nervioso y apretaba los puños con fuerza.
-    ¿¡Como joder… como coño han podido hacerte esto!? –preguntó para si mismo enfadado.
-    No necesito nada… solo quédate, por favor. Y no te vayas –le pedí suplicante.
Estaba atemorizada aun estando a salvo. Por eso necesitaba tener a Louis cerca, no quería volver a sentir esa sensación de inseguridad y soledad.
Él con sumo cuidado se sentó sobre la cama a mi lado y me acunó entre sus brazos. Al principio su contacto, su calor, todo me producía una horrible sensación. Pero sabía que era Louis y no esos tipos, así que le abracé también con las fuerzas que pude. Besó mi frente y siguió acunándome con cariño.
-    Lo siento –pronunció.

(Narra Louis)

Todo mi ser vibraba con una rabia inmensa. Estaba enfadado, furioso y de mal humor. ¿Cómo cojones podía a ver alguien que pudiera hacerle esto a una chica? Merecía que le matara a puñetazos hasta dejarlo sin sentido. Pero ahora no podía ocuparme de eso. Mi principal ocupación ahora era Aitana. Cuando aquel hombre que la salvó me llamo y me dijo aquello salí disparado a por ella. Les agradecí eternamente lo que hicieron. Cuando la vi en aquel estado fue horrible lo que sentí.
Estaría allí toda la noche despierto si hiciese falta. Aitana no dejaba de temblar y llorar hasta que por fin a las cuatro de la mañana se quedó dormida. Aproveché ese momento para mandarle un mensaje a Harry. Se que mi amigo estaría preocupado, y aunque le prometí a ella no llamarlo, sentía que Harry debía saberlo.
“ Harry ¿Puedes venir a mi habitación un momento? Es importante. PD: No hagas mucho ruido”
Pulsé enviar y me quedé a esperar y pensar como le explicaba a mi mejor amigo que había violado a su novia.
 ............................................................................
Continuamos con el maraton... FELICES REYES! :)
Twitter: @ClaraMalik_1D
Tuenti: Clara Malik OneDirection
Repito que la ganadora la pondré en mi estado! 
¡¡ATENCIÓN!! HE SUBIDO 4 CAPITULOS. NO OS PERDAIS NINGUNO :)

2 comentarios: