martes, 25 de septiembre de 2012

Capitulo 37 de la Novela Gotta Be You



(Narra Laura)

Todo pasó en una fracción de segundo. Sentí los brazos de Zayn apretarme contra su pecho en ademán de protegerme. Vi a Liam dar un volantazo y a Niall alzar las manos en un acto reflejo de protegerse. Todo a la vez. Lo que para nosotros fueron los momentos más angustiosos y largos de todos. Para el resto del mundo tan solo había transcurrido un segundo más de vida. Lo ultimo que hice fue cerrar los ojos con fuerza y esconder mi cara entre los brazos de Zayn. Ni si quiera gritamos, solo esperamos lo inevitable.

(Narra Noelia)

Iba caminando cerca de la universidad cuando empecé a escuchar unas voces que gritaban sin cesar groserías. Mire hacia atrás y vi un Volkswagen passat negro acercándose hacia mi. Cuando el coche se puso a mi altura vi que eran cinco niños de papa algo bebidos. Seguramente habrían salido de la fiesta.
- Eh, preciosa, vente a dar una vueltecíta -vociferó uno.
Parecía jugadores de fútbol bastante fuertes, nunca me solía acobardar ante estas situaciones. Pero preferí no incitarles mucho a la pelea.
- Estas bebido, vete a casa y que tu papa te de unos cuantos fajos más de dinero -dije calmada, ignorándolos e intentando no aparentar nerviosismo.
- Venga, que sabemos que tienes ganas de marcha -volvió a insistir un segundo.
Seguí caminando, aligerando un poco más el paso cuando escuché como una puerta se abría. Miré de reojo y uno de ellos se estaba bajando. Mis piernas reaccionaron antes que mi cerebro y me giré plantándole cara.
Cuando se hubo acercado lo suficiente le agarré por el cuello con una mano y con la rodilla le di un fuerte golpe en el pecho. Fue tan solo un truquito que me enseñaron en la calle. Para sobrevivir tienes que aprender a ser valiente o si no, no tienes ni un día contado en las duras calles de los barrios bajos de Londres.
- Aprende a respetar a las mujeres idiota -le dije muy serena.
Quejándose el gorila se metió dolorido en el coche y arrancaron lanzándome una mirada de odio. Les había cortado el rollo. Mis ojos seguían la dirección del coche, que se dirigía como un loco y sin respetar ni lo más mínimo las señales de tráfico, a la salida de la universidad. Me volví a girar siguiendo con mi camino cuando escuché un fuerte frenazo y casi al mismo tiempo un gran golpe.
Me giré y contemplé la horrorosa escena. Mis pasos se fueron acelerando hasta el lugar del accidente mientras observaba como el passat negro de los niños de papa solo había recibido un leve toque en la parte izquierda de la carrocería, mientras que el otro coche, el que peor parado había salido, tenía el morro completamente doblado en un amasijo de hierros. Y del motor salía bastante humo.
Los gorilas del passat empezaron a salir poco a poco por su propio pie y con apenas unos arañazos. Rápidamente me dirigí a la parte del copiloto del otro coche. Si de algo estaba segura, es que en los accidentes de coches el que peor parado sale siempre es el conductor.
El airbag había saltado por suerte y la cabeza del conductor reposaba sobre él. Abrí rápidamente la puerta, que nada más tocarla se descolgó del coche, y eche al conductor hacia tras, reposándolo contra su asiento.
El corazón me dio un huelco, mis sentidos se desorientaron, y mis piernas empezaron a flojear a reconocer a Liam.
La piel se me puso de gallina. Le estaba saliendo bastante sangre de del lado derecho de la cabeza y aunque fuera raro en mi me estaba empezando a asustar. Eche un vistazo dentro y efectivamente no estaba solo. En el asiento del copiloto se encontraba Niall, que caía sobre su asiento más pálido que nunca. Y en la parte trasera logré reconocer a la chica que siempre defendía a Liam con su cabeza apoyada en el pecho del tal Zayn y completamente abrazados. La escena te rompía el corazón. 
Rápidamente dirigí mi mano al bolsillo derecho de mi pantalón para sacar el móvil y llamar a una ambulancia. Mis dedos teclearon apresuradamente cada uno de los dígitos y empezó a sonar.
- ¡Una ambulancia por favor! -grité casi llorando y desesperada.
Después de dar la dirección y todos los datos me colgaron. 

[...]

Los enfermeros los cogían uno a uno. Los trataban con sumo cuidado para depositarlos en sus camillas. Los únicos que abrieron un poco los ojos fueron Niall y Zayn. Aunque inmediatamente los volvieron a cerrar debido al cansancio. Mientras tanto la policía empezó a interrogar a los bebidos niños de papa.
Yo observaba todo aquello desde la lejanía. 
- ¿Les conoces? -preguntó un paramédico sobresaltándome.
- Mas o menos... -dije con voz rota.
Sin saberlo estaba... ¿Llorando? no, no puede ser.
- No se preocupe, el chico moreno y el rubio están estables y más o menos comenzaron a despertarse. Solo tienen algunas contusiones. Pero la chica y el de pelo castaño parece que se han llevado la peor parte. Puede acompañarlos si lo desea en la ambulancia -me ofreció.
¿Liam y Laura la peor parte? Eso que significaba. Tenían que salir bien de esa, no podía ser que por un tonto capricho del destino... no pude continuar pensando.
- No, gracias. -dije alejándome poco a poco de la escena mientras todas aquellas luces y sirenas se iban alejando a gran velocidad.

[Varias horas después]

(Narra Harry)

Algunos rayos de sol ya empezaban a entrar por las persianas del salón y se intentaban filtrar por mis párpados que pesadamente se iban abriendo. Un montón de sensaciones recorrieron cada punta de mi cuerpo al recordar cada momento de la noche anterior. Agaché un poco la cabeza y la encontré ahí, dormida plácidamente sobre mi pecho. Mis labios dibujaron al segundo una sonrisa al igual a la que tenía ella. Solo no podía describir aquel momento. Me sentía feliz teniendo entre mis brazos a mi princesa, y era una sensación que quería experimentar cada mañana al despertarme. El de tenerla entre mis brazos, protegida y querida.
Le di un pequeño beso sobre su pelo, pero Aitana era de sueño bastante profundo. Me incorporé un poco con cuidado y seguí dándole pequeños y delicados besos, esta vez en su cuello y hombros. Seguía sin despertarse, ni aunque hubiera habido un coro de trompetas en medio del salón se hubiera despertado.
- Aitana -dije suave.
Me incorporé del todo y me puse a escasos centímetros de ella. ¿Por qué no se despertaba? Me fui acercando para observarla mejor. Nuestras narices casi rozaban cuando de pronto abrió los ojos sin previo aviso.
- ¡Buuu! -soltó tomándome desprevenido.
Mi corazón se disparó de golpe, me había asustado un poco, no me lo esperaba para nada. 
- ¿Se puede saber porque quieres matarme? -dije sin separarme de ella.
- Y ¿Se puede saber que estabas haciendo tan cerquíta? -rió- no me digas que te asusté.
- Es que me preocupé de que no te despertaras -dije- Y no me asusté.
- Claro, ¿entonces ponerte tan pálido de repente y que los ojos casi se te salgan te pasa habitualmente verdad? -volvió a reír.
- ¿Sabes que estas muy guapa cuando te ríes así?
- ¿Y tu sabes que eres un bobo mentiroso que quería robarme un beso mientras dormía?
Le di un tierno beso y nos fuimos levantando poco a poco. Ella se envolvió con la manta y yo solamente me puse los boxers.
- ¿Te apetece desayunar? -le pregunté desde la cocina mientras ella se cambiaba en el salón.
- Claro -me dijo alto para que la oyera.
Empecé a preparar de todo un poco, tenía bastante hambre y supongo que Aitana también tendría. Estaba friendo unos huevos cuando noté que me abrazaba por la cintura.
- Creo que tendré que tirarte a la piscina más a menudo -reí.
- Mmm... No, prefiero nada más que una cena –sonrió mientras me daba un beso en la espalda y me estrechaba más entre sus brazos.
Serví todo en la mesa de la cocina mientras Aitana ponía las bebidas. Empezamos a desayunar cuando escuchamos el motor de un coche aparcando afuera. Casi me atraganto con la tostada al escucharlo.
- ¡Mi abuela! -grité.
- ¡Harry! ¿No estaba de visita? -preguntó Aitana nerviosa.
- Eso pensaba.
- ¿Y ahora que? 
Intenté pensar rápido. Me levanté cogí suavemente a Aitana del brazo y la llevé al primer sitio que se me ocurrió y el mas cercano, la despensa de la cocina.
- ¿Estas de broma? -me dijo angustiada- normalmente son los chicos los que se tienen que esconder de los padres de sus novias. No las chicas de la abuela de su novio.
- Te prometo que te presentaré, pero mi abuela es algo... convencional y esta situación no es la mejor -dije mirando el claro desorden y mi cuerpo aún con solo unos boxers- Además se supone que no debería estar aquí.
Dije eso ultimo cerrando la puerta e intentando colocarme los rizos y aparentar normalidad. La cerradura giró dos veces y se abrió la puerta.
- Que raro, pensé que había dejado todo bien cerrado -dijo mi abuela con voz desgastada y hablando para si misma.
- Abuela -saludé nervioso saliendo de la cocina.
- Hombre, pero si es mi pequeño Harry -dijo acercándose más las gafas con manos temblorosas- no esperaba que estuvieras aquí.
- Si, bueno, es que... no me acordaba de que te ibas de visita y quería verte -dije siguiéndola hasta el salón donde dejo su abrigo y su bolso.
- Veo que te sigue gustando ir desnudo por la casa -rió.
- Si, siempre abuela -sonreí.
Miró extrañada algo del suelo y luego me volvió a mirar.
- ¿Qué hace una nube de azúcar en el suelo? -preguntó.
- Se me debió caer a noche -contesté frotando mi nuca.
Se fue a la cocina y yo la seguí. Se quedo mirando la mesa, con toda aquella comida.
- Vaya, si que tienes hambre -dijo ignorando el gran desayuno- ¿todo eso para ti solito?
- Si abuela, hoy amanecí con hambre -mentí nervioso.
Mi abuela empezó a hervir agua para prepararse un té y yo intentaba pensar como sacaría a Aitana de la despensa.
- Hijo, pásame las bolsitas de té, por favor -me pidió.
- Claro ¿Dónde están? 
- En la despensa, o mejor déjame a mi, no vayas a confundirte -dijo acercándose a esta.
Me interpuse en su camino deteniéndola.
- No, tranquila, se como son -le tranquilicé.
Volvió a su oficio y yo mientras abrí con cuidado la despensa mientras Aitana me pasaba las bolsas de té. Me miró suplicante y yo la calme nerviosamente con un gesto.
- ¿Harry cariño -preguntó mientras ponía las bolsas a su lado- vas a querer té?
- No abuela -intenté sonreir- gracias.
Hizo una breve pausa.
- Y la chica que tienes escondida en la despensa ¿va a querer té? -dijo natural, manteniendo la vista en su cazuela con agua hirviendo.
No me esperaba esa pregunta, creo que palidecí de golpe al escucharla.
- Harry cariño, que te quedas sin habla. Anda, ve y saca a la pobre chica, que esas no son formas de tratar a tu novia -me ordenó- y pregúntale si quiere té.
Aun si poder creérmelo me giré hasta la despensa y abrí la puerta encontrándome con una cara tan sorprendida como la mía, la de Aitana.
- Harry te mato, que vergüenza -me dijo bajo para que solo yo la escuchara antes de ponerla delante de mi abuela.
- Vaya, mi nieto consiguió conquistar a una mujercíta muy guapa -sonrió mi abuela refiriéndose a Aitana.
- Gracias señora, mucho gusto en conocerla -dijo tímida esta.
- Bueno, toma asiento y desayunemos todos juntos -rió amenamente mi abuela.
Los tres nos sentamos a desayunar mientras hablábamos y yo le presentaba a Aitana a mi querida abuela. Ellas parecieron congeniar muy rápido y se reían juntas mientras mi abuela le contaba cosas bastantes vergonzosas de cuando era pequeño.
Estaba completamente apartado en una conversación de mujeres, así que me acordé de mi querido Iphone que lo tenía apagado desde ayer por la noche.
Nada más encenderlo vi diez llamadas de Paul y otras quince de Louis. Ante la duda decidí llamar a Louis primero.

(Narra Aitana)

La barriga me estallaría de tanto reir, lo que la abuela de Harry me contaba era oro puro.

- Hey Tommo, porque tantas lla... Espera, tranquilo, eh... ¿Qué ha pasado? -Le empecé a escuchar nerviosamente- ¿¡QUE!? No puede ser, cuando ha pa... si si claro... No te preocupes ahora vamos para allá -dijo dando un salto de su silla.
Me empecé a preocupar cuando vi la cara de Harry al colgar a Louis.
- ¿Sucede algo Harry? -pregunté preocupada.
Harry empezó a reaccionar mientras se mordía las uñas, cosa rara en él. Se sentó a mi lado intentando poner una cara relajada que poco conseguía y puso sus manos en mi brazo.
- Princesa, esto... -empezó.
- Harry por dios, me estas empezando a preocupar. Dilo del tirón -rogué.
- Cariño, Louis me acaba de decir que Liam, Niall, Laura y Zayn tuvieron un accidente de coche a la salida de la universidad y que están en el hospital -concluyó agachando la mirada.
No podía expresar lo que sentía en aquel momento. Era una mezcla de sentimientos enorme que me presionaban el pecho sin dejarme respirar. Tenía ganas de correr hacia el hospital, de gritar y de llorar al mismo tiempo. 
Los ojos se me pusieron llorosos de golpe, pero intenté no llorar. Me había venido todo de golpe y estaba tratando de asimilarlo.
- Vamos, hay que ir ahora mismo al hospital -dije poniéndome en pié.
Harry se vistió lo más rápido que pudo, ya que si no llega a ser por mi llega a salir en boxers a la calle con tantas prisas. Nos despedimos rápido de la encantadora abuela de Harry que nos deseo mucha suerte para nuestros amigos y nos montamos en el taxi que previamente habíamos llamado para que nos recogiera.
Los treinta minutos hasta el hospital fueron eternos, y lo peor era que el taxista era un torpe al volante, por eso cuando conseguí divisar el hospital a pocos metros le tiré apresurada el dinero, cogí a Harry del brazo y salimos corriendo dejando al conductor en mitad de todo aquel atasco.
Llegamos al hospital corriendo y bastantes cansados por el carrerón. Paul ya nos esperaba fuera y nos llevó a la sala de curas donde se encontraba Niall.
- ¡AY! -escuché al entrar en aquella fría y enorme sala.
Era él, mi irlandes, que estaba sano y salvo, quejándose eso sí, pero estaba bien. Lo vi sentado sobre la camilla mientras una enfermera le curaba una pequeña herida que tenía en la ceja.
- Niall -corrí casi llorando de la angustia.
- Aitana -me recibió con los brazos abiertos y bastante asustado.
Le abracé todo lo fuerte que pude. En esos meses le había cogido un cariño enorme al rubio y estaba temblando solo de pensar que le hubiera podido pasar algo malo a él o a los demás.
- ¿Estas bien? -pregunté ansiosa.
- Si si, solo tengo una horrible herida aquí -dijo señalando su ceja- y me duele el cuerpo como si me hubieran pegado una paliza. Pero nada que una buena comida no pueda arreglar -sonrió.
- Ooh Niall -sonreí volviéndolo a abrazar. Seguía tan feliz y tierno como siempre.
- ¿Y Harry? -me preguntó.
- Paul y Louis le están contando lo que pasó fuera.
- ¿Donde están los demás? -dije buscando por toda la sala, donde no los encontré.
Niall agachó algo la cabeza, como si hubiera algo que no desearía contarme en aquel momento.
- Niall...
- Louis y Paul no me han querido decir nada de Liam y Laura, dicen que ahora solo tengo que preocuparme de descansar -rodó los ojos- como si fuera un niño pequeño -bufó- Pero supongo que no andan bien. Por otra parte Zayn esta igual que yo, solo tiene el cuerpo dolorido y una pequeña herida en la mano. Él si que consiguió que le dijeran donde estaba Laura porque no eran capaz de calmarlo. Y aunque no se lo hubieran dicho hubiera sido capaz de buscarla por todo el hospital. Ya sabes como es Zayn -suspiró.
Quería volver a llorar, pero no podía hacerlo delante de Niall o le hundiría aún más.
- Voy a ver si consigo que me digan algo -le dije.
- Aitana -dijo deteniéndome con una mano sobre mi hombro cuando estaba apunto de irme- Por favor, cuando sepas, dime donde están Liam y Laura. Lo estoy pasando fatal y se que no están bien -me suplicó.
- No te preocupes -le sonreí- Yo te lo diré, pero seguro que están bien. Ellos dos son muy fuertes.
Me marché dejando a Niall atrás y encontrándome con Harry y Louis sentados en los asientos de la sala de espera.
- ¿Donde están Laura y Liam? -les dije seria. No hacia falta que preguntara por Zayn, porque se que donde Laura estuviera ahí estaría él.
Ambos se pusieron de pie y se lanzaron una mirada entre ellos que me puso aún más inquieta.
- Louis, Harry por favor. No soy una niña pequeña, necesito saber donde está mi amiga, sabéis que es más que eso para mi, que es como una hermana, y si le pasara algo... -suspiré.
- Vamos -dijo Louis guiándome por el gran pasillo.
Caminaba dejada por los largos pasillos sin vida de ese horrible hospital. Siempre los había odiado, ya que nunca me habían dados buenas noticias tras aquellas paredes. Louis iba delante y Harry me daba la mano mientras caminaba a mi lado.
- Aitana -dijo Louis al llegar a una puerta y girándose para verme.
- Dime.
- Solo necesito que hagas algo -me dijo.
Asentí con la cabeza.
- Tienes que convencer a Zayn para que le curen y coma algo. Y ya de paso que descanse un poco. Desde que se despertó y nos pidió, mejor dicho nos ordenó que le dijéramos donde estaba Laura no se ha movido de su lado. No le han podido curar la herida de su mano y ni si quiera ha descansado. Lleva ahí toda la noche y no atiende a razones. Sabes que es muy testarudo y aunque le digamos que Laura está bien se niega a moverse de su lado.
- Veré que puedo hacer -les sonreí a los dos.
Me dejaron entrar y cerré los ojos suspirando. Cuando los abrí encontré una pequeña habitación con las paredes en tonos salmón. Una cama en medio de esta en la que se encontraba mi pequeña amiga. Parecía tan indefensa así, no pude evitar soltar una lágrima. De uno de los dedos de su mano derecha salía un cable que conectaba con un monitor que vigilaba sus constantes y del brazo izquierdo tenía un gotero. Estaba bastante pálida pero sin ninguna herida aparente. 
Como si de una parte más de su cuerpo se tratase, agarrado a su mano con fuerza estaba Zayn, que la miraba pensativo y bastante apenado. Tenía los ojos rojos y llorosos y parecía absorto en su propio mundo, o tal vez en el de ella. 
- Hola -susurré.
Apenas apartó la mirada de Laura, como si ella fuera a despertar cuando él no estuviese mirando.
- Hola -me contestó.
- ¿Cómo te encuentras?
- Yo, estoy bien.
- No dice lo mismo tu mano -dije acercándome al borde de la cama.
- Es una pequeña herida sin importancia, ahora no importa -cerró los ojos.
- Zayn, ni si quiera te voy a insistir, ni atosigar con esto. Es más ni si quiera te lo voy a pedir por ti, ni por los chicos, ni por mí, si no por ella. 
Comenzó a prestarme atención  mirándome con esos potentes ojos marrones entristezídos.
- No se que pasará ahora mismo por tu cabeza. Ni de que idioteces te estarás echando la culpa. Pero estas equivocado, porque nada fue culpa de nadie. Aunque no te lo voy a explicar porque sé que por mucho que te lo diga seguirás pensando que tuviste la culpa de algo. Lo único que te voy a asegurar es que a Laura no le gustaría que estuvieses herido y no te curaran. Se que ella daría lo que fuera porque estuvieras bien, y aunque sea solo una "pequeña" herida como tu la llamas necesita cuidados. Y tu necesitas descansar, porque ella te necesita ver bien. No puede tener a un Zayn al lado que le transmita que está triste porque entonces ella también lo estará. Porque ella solo quiere verte feliz. Así que, porque no vas a la enfermería y descansas un poco. Prometo que en cuanto Laura muestre algún síntoma te llamo, yo la cuidaré -sonreí- Queremos que cuando despierte se encuentre tu preciosa sonrisa. Solo... hazlo por ella -concluí.
Me acerqué a Laura para darle un pequeño beso en la frente y marchándome dejando a tras a Zayn, que seguía a su lado sin despegar la vista de ella. Cerré la puerta y me acerqué donde estaban Louis y Harry también preocupados. Me miraron interrogativos y simplemente cerré los ojos y me encogí de hombros.
Les estaba diciendo que quería ir a ver a Liam cuando la puerta de la habitación donde estaba Laura se abrió. Los tres nos giramos y vimos que era Zayn, que salía con la cabeza gacha y buscando nuestras miradas.
Louis fue el que primero se acercó y sin decir palabra le dio un enorme abrazo a su compañero, a su hermano. Luego se les unió Harry y los tres protagonizaron un bonito abrazo para darse apoyo mutuamente, sobre todo para Zayn, que era el que más les necesitaba en ese momento.
Louis acompañó a Zayn a la enfermería mientras que Harry me llevó a ver a Liam.

(Narra Zayn)

- No tienes un corte demasiado profundo.... -empezó a decir la enfermera, a lo que yo dejé de oirla.
Solo podía pensar en mi pequeña, en que la necesitaba ahora mismo a mi lado. Nada más que a ella. Solo accedí a la petición de Aitana porque sabía que tenía razón y que necesitaba estar al cien por cien para cuidar a mi princesa. Lo último que hice antes de dejarla en aquella vacía habitación fue darle un pequeño beso en su mejilla y decirle un: "Por favor, recupérate pronto, vuelve a mostrarme tus preciosos ojos y tu perfecta sonrisa pequeña. Te amo"
- .... y tienes que curatela dos veces al día. Te la vendaré porque te torciste un poco la mano -volví a retomar la conversación con la enfermera que no había parado de hablar mientras mi cabeza viajaba en otra parte.
- No se preocupe enfermera, yo me encargaré de que se cuide y le haga caso -contestó Louis a mi lado.
- Listo, puedes irte a descansar -dijo terminando de envolver mi mano en una pequeña venda.
Louis me obligó o mejor dicho me llevó a rastras a la cafetería para que desayunara algo.

(Narra Aitana) 

Liam se encontraba prácticamente en la misma situación que Laura. Estaba profundamente dormido cuando entré. Le di un beso en la mejilla y Harry solo lo miraba entristezido mientras le dijo algo al oído que no pude escuchar. Seguramente serían palabras de aliento. Era su amigo, incluso más que eso.
Poco a poco todos los familiares de los chicos empezaron a venir, incluso los de Harry y Louis ya que eran todos una gran familia. 
Los padres de Laura también estaban allí muy angustiados y yo mientras los intentaba tranquilizar.
Abracé a la madre de Laura mientras le decía: “No te preocupes, Laura es muy fuerte”.
Louis y yo decidimos ir a la habitación de Laura para acompañarla y cuidarla como le prometimos a Zayn, al que Louis había dejando descansando después de mucho esfuerzo y una pastilla para el dolor de cabeza que lo dejo algo adormecido. Según nos había recomendado la doctora.
Harry estaba con la familia de Liam en la habitación de este. Y los padres y hermanos de Niall acompañaban al pequeño irlandés.
- Laura, despiértate ya pequeña dormilona –suspiraba Louis.
- Eso, que te tengo que mandar muchas postales desde Toronto –sonreí.
Louis y yo hablábamos con ella, teniendo la pequeña esperanza de que nos escuchaba. Estabamos empezando a reír, incluso hubo un momento en el que pareció que Laura esbozó una pequeña sonrisa. Escuchamos un poco de jaleo fuera pero decidimos no darle demasiada importancia, cuando la puerta se abrió y me encontré a la persona que menos esperaba encontrar allí.
Me puse rápidamente de pie. Y Louis hizo lo mismo detrás mía notando mi nerviosismo.
- ¿Qué haces tu aquí? 
- He venido a ver a mi hermaníta –dijo serio ignorándome mientras miraba a Laura.
- Aitana, Laura nunca nos dijo que tuviera un hermano –me susurró Louis bastante confundido.
- Si que lo tiene –Dijo desafiánte David, el hermano de Laura, componente de una banda llamada Auryn.
- No se ni como te han dejado entrar, sabes que no eres bienvenido.
Yo era la única que sabia el pequeño secreto de mi amiga.
- Si he tenido que pelear algo con mi padre para que me dejara entrar, pero nada me va a impedir ver a mi hermana. No me importa que no os agrade.
No sabía muy bien que hacer. Laura estaba dormida así que no creo que le hiciera tanto daño tener a David cerca.
- Te importaría dejarme a solas con mi hermana –me dijo más como una orden que como una petición.
- Esta bien, pero ten cuidado con lo que le dices. Vendré en cinco minutos –le fulminé con la mirada.
- ¿Estas segura? –me preguntó Louis, el cual no sabía todavía que estaba sucediendo.
- Si, creo que si... Vamos Louis –dije agarrando mi chaqueta y cogiendo a Louis del brazo.
Al pasar por al lado de David me ignoró completamente, pero yo le miré con advertencia. No sabía si dejar a mi pequeña amiga con alguien que le había echo tanto daño y que prácticamente estaba muerto para ella y toda su familia.

[...]

El padre de Laura estaba que echaba chispas al ver a su hijo allí. Habían discutido antes de que él entrara en la habitación.
Los nervios y los ánimos estaban a flor de pié y nadie se atrevía a decir nada.
Estabamos tan distraídos que casi no nos dimos cuenta cuando la puerta de la habitación de Laura se abrió de golpe y salió David apresurado.
- ¡ENFERMERA! –gritó en cuanto hubo abierto la puerta.

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Hola un capitulo más :D
Espero que os haya gustado, los estoy intentado hacer más largos, aunque ya sabéis que siempre está ahí el incordio de instituto y que por eso no me da tiempo de la mitad de las cosas.
Bueno, dejarme comentarios por aquí abajo que me hacen mucha ilusión. Y pedirme siguiente si os habéis quedado con las ganas de saber que le ha pasado a Laura, o porque ahora de repente sale su perdido hermano David.

¿Si me queréis preguntar? http://ask.fm/ClaraMaria1D
mi twitter: @ClaraMalik_1D (persoonal) y @MuyPerver1D
mi tuenti: Clara Malik OneDirection
Un besazo a todas, que sois muchas y me alegro mucho de que os guste esta novela xx

5 comentarios:

  1. No quiero el siguiente, NECESITO el siguiente! Leo la novela desde hace un mes, y estoy super enganchada (:

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  2. Clara por favor no me dejes así, necesito ya mismo el siguiente. Y me he quedado también con la duda de porque se enfadaron con el hermano, David, jajaja, necesito saberlo. Sube lo antes que puedas el siguiente por favor, que me tienes enganchada. Un beso, Carmen Payne :")

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  3. Muchas gracias cielo :) Pronto subiré, lo más probable entre hoy y mañana.
    Gracias por el comentario, me gustan mucho ^^
    Besazos enormes xx

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  4. Ya me lo he leido....ENSERIO^^ NECESITO SABER POR QUE LLAMAN A LA ENFERMERA...Y QUE PASO CON DAVID....Y POR QUE LE TIENE TODOS TANTO ASCO....Aia dioos !!!SIGUIENTE:)<3 Besitooss<3

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