miércoles, 17 de julio de 2013

Capitulo 50 de la novela Gotta Be You

(Narra Zayn)

Cuando Aitana corrió hacia Laura yo no comprendía nada. Estaba completamente en shock, sin saber que hacer o como actuar. Una voz en mi interior gritó “¡Zayn! ¡Corre a ayudarla!” y todos mis sentidos se activaron al mismo tiempo con el consiguiente de que a los pocos segundos acabé en el suelo, de rodillas junto a la cama de Laura, zarandeando su cuerpo inerte.
Aitana cogió el bote de pastillas abierto que había en su mesilla y lo tiró furiosa al suelo y luego rompió en llanto gritando cosas como “Laura joder, no me hagas esto” o “¿Por qué los has hecho?”
Mi corazón bombeaba con fuerza y parecía que se rompería en cualquier momento al igual que mi cabeza, que estaba a punto de estallar. Solo conseguía gritar el nombre de Laura desde lo más profundo de mi pecho y hasta el ultimo aliento mientras la abrazaba con fuerza con la esperanza de que despertara.

(Narra Laura)

Cuando había llegado a casa de Lidia solo me apetecía que alguien me regalara uno de esos botones de “Desaparecer a un lugar desierto” y que fuera tan fácil como pulsar un botón y poder llorar a gusto sin nadie pendiente de mi. Como eso era algo difícil de conseguir, decidí, al menos, dormir por el máximo tiempo que me fuera posible. Cogí las pastillas que él medico me había recomendado para dormir cuando tuve el accidente del teatro y me tomé un par de ellas, tal vez más de la cuenta, pero quería dormir mucho y que al despertar hubieran pasado ya muchos meses como para que todo esto me doliera tanto como lo hacía ahora.
Fue instantáneo, casi no pude llorar cuando ya estaba sumida en un sueño profundo y pesado.

*Un par de Horas después*

(En el sueño de Laura)

Me encontraba en una especie de valle, repleto de flores de todos los colores y el eco de diversos animales resonaba por todo el lugar. En ese lugar no había dolor, la tristeza no se podía sentir, ni meterse en tu corazón para hacerte daño. Nada de eso existía. Se estaba bien, bastante bien diría yo. Era un sitio muy agradable.
De entre un par de arboles apreció una figura, era una mujer. El sol me cegaba pero podía verse su belleza aun así. Se fue acercando poco a poco a mi y a cada paso que daba su cara iba transformándose en un rostro envejecido y marcado por las huellas del tiempo. Parecía que envejeciese 5 años más a cada paso que daba. Cuando por fin llegó a donde yo me encontraba, ya era una dulce anciana. Ella me sonrió, en cambio yo no hice ni la más mínima mueca. Su aspecto… juraría que era ella, mi abuela. Pero yo no podía sentir nada, ni recordar, ni llorar…
-    ¿Abuela? –dije en un estúpido susurro.
-    Laura, vuelve con ellos
-    ¿Qu…
-    ¡Vuelve con ellos! –me interrumpió gritando. Aun así su voz seguía siendo melodiosa.
Yo no comprendía nada, ¿Con quien quiere que vuelva?. Estaba asustada.
“¡Laura!¡Laura!¡Laura!” empezó a decir en forma casi de eco, pero una voz que para nada le correspondía. Y tal vez porque, no era suya, pero era una voz familiar.
¡¡¡¡LAURA!!!!
Me desperté sobresaltada, la voz, la de él. Zayn lo había logrado. Pero ¿Por qué lo había echo? Y de esa manera… Intenté volver al mundo real, realmente lo intenté. Era algo costoso. Me froté los ojos y miré a mi alrededor. Lidia se encontraba en la puerta de la habitación, blanca como un fantasma y con su móvil en la mano. Luego dirigí mi vista a los pies de mi cama donde encontré a Aitana llorando desesperadamente. Y por ultimo sentí una presión en mi cintura. Distinguiría ese pelo negro y sedoso en cualquier parte, era Zayn. Me apretaba con tanta fuerza que apenas me daba un respiro. Me fije que sus hombros temblaban con fuerza ¿Acaso estaba llorando al igual que Aitana?
-    ¿Zayn? –musité casi inaudiblemente al tiempo que acariciaba parte de su pelo.
Él levantó la mirada, roja y con los ojos hinchados. Me contempló de la misma manera en la que alguien mira a un fantasma y luego se echó a mi cuello delicadamente pero con la mayor de sus ganas.
-    ¡¡¡Ni se te ocurra volverme a hacer esto!!! No vuelvas por favor –me dijo atropelladamente.
-    Te odiaría en este momento, pero no puedo –me dijo Aitana llorando.
Y Lidia la sucumbía. ¿A estos tres que les habían dado para comer?
-    Pe… pero… -intentaba hablar- ¿De que leches me estáis hablando?
Cuando los tres se calmaron volví a insistir con mi pregunta y se miraron entre ellos, tratando de buscar una manera de decirme algo.
-    Laura joder… -rompió el silencio Aitana- Las pastillas en tu mesilla…
-    Tu no te despertabas… -susurró Lidia.
Siguieron hablando los tres, diciéndome cada uno algún detalle pero nunca dándome la información necesaria. Cuando al fin salió a la luz el tema estaba impactada, no podía creérmelo.
-    ¿¡Que os pensáis que me he intentado suicidar!? –grité incrédula.
-    Entonces dame tu otra explicación a tomarse una sobredosis de pastillas –intentó explicarse Aitana.
-    No, no, no ¡Estáis locos! –razoné aun sin creérmelo.
Me levanté de la cama y me puse en pie. Respiré hondo un par de veces.
-    ¡No he intentado hacer ninguna tontería! Solo intentaba dormir –expliqué- Y no conseguía la manera. Puede que me pasara pero… ¡Cielos! –bufé- ¿Por qué haría eso?
Los tres se quedaron callados, mudos sin saber que decir.
-    Puede que haya perdido a un gran apoyo en mi vida –seguí, esta vez más calmada- pero tengo a unos amigos maravillosos, un novio asombroso que ni me merezco –Zayn me lanzó una mirada asesina- Y he recuperado a mi hermano… Tengo todo lo que necesito ¡Jamás os dejaría!

(Narra Liam)

Niall, Harry y yo, los tres sentados en el sillón del apartamento, desganados y con la mirada perdida.
-¿Creéis que estará bien? –preguntó Niall refiriéndose a Laura.
Ya sabíamos la noticia, y ni Harry ni yo supimos contestar a esa pregunta.
-    Zayn está allí, seguro que lo está –dijo al fin Harry después de mucho pensar.
Como me gustaría estar ahora en España, y darle un abrazo a alguien que lo necesita. En ese momento apreció Louis, aparentemente acababa de terminar una llamada telefónica.
-Zayn dice que va bien, bueno ya sabéis, todo lo bien que se está al perder a alguien. Volverán en dos días junto con una amiga de Laura llamada Lidia, y Aitana por supuesto.
Harry se quedó callado, pensando en que haría o diría cuando Aitana llegara.
Parece ser que el amor no anda muy bien por la banda…
-    ¿Has pensado ya que le dirás cuando llegue? –le preguntó Niall a Harry.
Este suspiró abatido, ni él mismo sabía la respuesta seguramente.
-    Es curioso, pero por primera vez no se que decirle a una chica... Con ella me importa realmente lo que pueda pensar, incluso me asusta –hizo saber sus pensamientos en alto.
-    A eso se le llama amor mi querido Harry –dijo Louis de esa manera tan suya de quitarle hierro al asunto.
Todos sonreímos y seguimos hablando de trabajo, familia y sobre todo chicas y amor todo lo que quedaba de noche. Es curioso como en un momento dado llega alguien a tu vida que te cambia los esquemas pero te hace sonreír nada más despertarte, un día te sorprendes a ti mismo diciendo cosas que antes ni dirías y haciendo locuras por esa persona que se ha colado en tu vida y te ha robado el corazón sin permiso.


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