(Narra
Zayn)
Cuando
Aitana corrió hacia Laura yo no comprendía nada. Estaba completamente en shock,
sin saber que hacer o como actuar. Una voz en mi interior gritó “¡Zayn! ¡Corre
a ayudarla!” y todos mis sentidos se activaron al mismo tiempo con el
consiguiente de que a los pocos segundos acabé en el suelo, de rodillas junto a
la cama de Laura, zarandeando su cuerpo inerte.
Aitana cogió
el bote de pastillas abierto que había en su mesilla y lo tiró furiosa al suelo
y luego rompió en llanto gritando cosas como “Laura joder, no me hagas esto” o
“¿Por qué los has hecho?”
Mi corazón
bombeaba con fuerza y parecía que se rompería en cualquier momento al igual que
mi cabeza, que estaba a punto de estallar. Solo conseguía gritar el nombre de
Laura desde lo más profundo de mi pecho y hasta el ultimo aliento mientras la
abrazaba con fuerza con la esperanza de que despertara.
(Narra
Laura)
Cuando
había llegado a casa de Lidia solo me apetecía que alguien me regalara uno de
esos botones de “Desaparecer a un lugar desierto” y que fuera tan fácil como
pulsar un botón y poder llorar a gusto sin nadie pendiente de mi. Como eso era
algo difícil de conseguir, decidí, al menos, dormir por el máximo tiempo que me
fuera posible. Cogí las pastillas que él medico me había recomendado para
dormir cuando tuve el accidente del teatro y me tomé un par de ellas, tal vez
más de la cuenta, pero quería dormir mucho y que al despertar hubieran pasado
ya muchos meses como para que todo esto me doliera tanto como lo hacía ahora.
Fue
instantáneo, casi no pude llorar cuando ya estaba sumida en un sueño profundo y
pesado.
*Un par de
Horas después*
(En el
sueño de Laura)
Me
encontraba en una especie de valle, repleto de flores de todos los colores y el
eco de diversos animales resonaba por todo el lugar. En ese lugar no había
dolor, la tristeza no se podía sentir, ni meterse en tu corazón para hacerte
daño. Nada de eso existía. Se estaba bien, bastante bien diría yo. Era un sitio
muy agradable.
De entre un
par de arboles apreció una figura, era una mujer. El sol me cegaba pero podía
verse su belleza aun así. Se fue acercando poco a poco a mi y a cada paso que
daba su cara iba transformándose en un rostro envejecido y marcado por las
huellas del tiempo. Parecía que envejeciese 5 años más a cada paso que daba.
Cuando por fin llegó a donde yo me encontraba, ya era una dulce anciana. Ella
me sonrió, en cambio yo no hice ni la más mínima mueca. Su aspecto… juraría que
era ella, mi abuela. Pero yo no podía sentir nada, ni recordar, ni llorar…
-
¿Abuela?
–dije en un estúpido susurro.
-
Laura,
vuelve con ellos
-
¿Qu…
-
¡Vuelve con
ellos! –me interrumpió gritando. Aun así su voz seguía siendo melodiosa.
Yo no
comprendía nada, ¿Con quien quiere que vuelva?. Estaba asustada.
“¡Laura!¡Laura!¡Laura!”
empezó a decir en forma casi de eco, pero una voz que para nada le correspondía.
Y tal vez porque, no era suya, pero era una voz familiar.
¡¡¡¡LAURA!!!!
Me desperté
sobresaltada, la voz, la de él. Zayn lo había logrado. Pero ¿Por qué lo había
echo? Y de esa manera… Intenté volver al mundo real, realmente lo intenté. Era
algo costoso. Me froté los ojos y miré a mi alrededor. Lidia se encontraba en
la puerta de la habitación, blanca como un fantasma y con su móvil en la mano.
Luego dirigí mi vista a los pies de mi cama donde encontré a Aitana llorando
desesperadamente. Y por ultimo sentí una presión en mi cintura. Distinguiría
ese pelo negro y sedoso en cualquier parte, era Zayn. Me apretaba con tanta
fuerza que apenas me daba un respiro. Me fije que sus hombros temblaban con
fuerza ¿Acaso estaba llorando al igual que Aitana?
-
¿Zayn?
–musité casi inaudiblemente al tiempo que acariciaba parte de su pelo.
Él levantó
la mirada, roja y con los ojos hinchados. Me contempló de la misma manera en la
que alguien mira a un fantasma y luego se echó a mi cuello delicadamente pero
con la mayor de sus ganas.
-
¡¡¡Ni se te
ocurra volverme a hacer esto!!! No vuelvas por favor –me dijo atropelladamente.
-
Te odiaría
en este momento, pero no puedo –me dijo Aitana llorando.
Y Lidia la
sucumbía. ¿A estos tres que les habían dado para comer?
-
Pe… pero…
-intentaba hablar- ¿De que leches me estáis hablando?
Cuando los
tres se calmaron volví a insistir con mi pregunta y se miraron entre ellos,
tratando de buscar una manera de decirme algo.
-
Laura
joder… -rompió el silencio Aitana- Las pastillas en tu mesilla…
-
Tu no te
despertabas… -susurró Lidia.
Siguieron
hablando los tres, diciéndome cada uno algún detalle pero nunca dándome la
información necesaria. Cuando al fin salió a la luz el tema estaba impactada,
no podía creérmelo.
-
¿¡Que os
pensáis que me he intentado suicidar!? –grité incrédula.
-
Entonces
dame tu otra explicación a tomarse una sobredosis de pastillas –intentó
explicarse Aitana.
-
No, no, no
¡Estáis locos! –razoné aun sin creérmelo.
Me levanté
de la cama y me puse en pie. Respiré hondo un par de veces.
-
¡No he
intentado hacer ninguna tontería! Solo intentaba dormir –expliqué- Y no
conseguía la manera. Puede que me pasara pero… ¡Cielos! –bufé- ¿Por qué haría
eso?
Los tres se
quedaron callados, mudos sin saber que decir.
-
Puede que
haya perdido a un gran apoyo en mi vida –seguí, esta vez más calmada- pero
tengo a unos amigos maravillosos, un novio asombroso que ni me merezco –Zayn me
lanzó una mirada asesina- Y he recuperado a mi hermano… Tengo todo lo que
necesito ¡Jamás os dejaría!
(Narra
Liam)
Niall,
Harry y yo, los tres sentados en el sillón del apartamento, desganados y con la
mirada perdida.
-¿Creéis
que estará bien? –preguntó Niall refiriéndose a Laura.
Ya sabíamos
la noticia, y ni Harry ni yo supimos contestar a esa pregunta.
-
Zayn está
allí, seguro que lo está –dijo al fin Harry después de mucho pensar.
Como me
gustaría estar ahora en España, y darle un abrazo a alguien que lo necesita. En
ese momento apreció Louis, aparentemente acababa de terminar una llamada
telefónica.
-Zayn dice
que va bien, bueno ya sabéis, todo lo bien que se está al perder a alguien.
Volverán en dos días junto con una amiga de Laura llamada Lidia, y Aitana por
supuesto.
Harry se
quedó callado, pensando en que haría o diría cuando Aitana llegara.
Parece ser
que el amor no anda muy bien por la banda…
-
¿Has
pensado ya que le dirás cuando llegue? –le preguntó Niall a Harry.
Este
suspiró abatido, ni él mismo sabía la respuesta seguramente.
-
Es curioso,
pero por primera vez no se que decirle a una chica... Con ella me importa
realmente lo que pueda pensar, incluso me asusta –hizo saber sus pensamientos
en alto.
-
A eso se le
llama amor mi querido Harry –dijo Louis de esa manera tan suya de quitarle
hierro al asunto.
Todos
sonreímos y seguimos hablando de trabajo, familia y sobre todo chicas y amor
todo lo que quedaba de noche. Es curioso como en un momento dado llega alguien
a tu vida que te cambia los esquemas pero te hace sonreír nada más despertarte,
un día te sorprendes a ti mismo diciendo cosas que antes ni dirías y haciendo
locuras por esa persona que se ha colado en tu vida y te ha robado el corazón
sin permiso.
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