sábado, 22 de junio de 2013

Capitulo 49 de la novela Gotta Be You

(Narra Liam)

-    Tu… -pronuncié en casi un inaudible susurro.
Rápidas imágenes cruzaron mi cabeza a modo de flashback. Un callejón como este, una chica a la que salvé, su sonrisa, esos días tan maravillosos que pasamos juntos, y luego su traición, sus palabras de odio. Pero, había algo más, algo más que mi cabeza trataba de recordar. Me esforcé en ello, en intentar recordar donde había visto también esos ojos color café. Y… lo vi claro. La volví a mirar a través de la oscuridad y no me cupo duda. Ella había sido nuestro ángel de la guarda. Los recuerdos del accidente volvieron a mi y entre todo aquel humo, ruido, dolor y caos estaban esos ojos. Mirándome con angustia. Lo recuerdo vagamente pero ahora estoy seguro de que ella fue la que nos salvó de, probablemente, lo que era una muerte segura para todos.
-    Espera –la agarré suavemente de los brazos.
Vi pánico en sus ojos. Volteó su cabeza, dejándome sin la luz de sus ojos ¿Acaso no quería que la reconociera?
-    Fuiste tu ¿verdad? –pregunté con total seguridad- tu nos salvaste a mis amigos y a mi. Lo recuerdo todo.
-    Te estás equivocando, no te conozco de nada –contestó bruscamente, zafándose de mis manos y huyendo de aquel oscuro callejón.
-    ¡Noelia espera! –grité su nombre sorprendiéndome a mi mismo.
Claro, que idiota, ahora entendía todo. Entonces, no estaba loco, la había visto de verdad.

(Narra Laura)

-     Sigo queriéndote matar –intenté decirle a Zayn mientras me besaba- tus besos no me van a ablandar.
-     Lo sé –sonrió- no me importa. No me arrepiento de lo que hice.
Cogí sus mejillas y lo miré directamente a esos ojazos marrones. Estábamos los dos solos en el sillón de la habitación del hotel, viendo una peli a la que no le estábamos prestando atención y besándonos a cada minuto.
-     Gracias Zayn, por lo de esta noche y por todo lo que haces por mi. Eres el mejor novio, amigo y hermano que ninguna chica pueda desear.
-     Tu me haces ser el mejor novio –me besó- amigo –otro beso- y hermano. –un beso más- Haces de mi quien soy, me haces muy feliz Laura.
Estuvimos toda la noche hablando y hablando sin parar. De cosas tontas, sin sentido, pero eran nuestras y eso lo hacía especial.
Nos despertamos al día siguiente, los dos abrazados y dormidos en el sofá. Debimos quedarnos allí después de tanta charla. Aquellos despertares eran los mejores. Estiré mi cuello y apoye mi barbilla en su pecho. Lo contemplé mientras dormía pacíficamente, era tan hermoso verlo así.
-     Se que me estás mirando –sonrió y me dijo aún con los ojos cerrados.
-     ¿Pero…?¿Como es que siempre me descubres? –protesté incrédula.
-     Porque llevo despierto un rato antes que tu, y fui yo el que te observó primero –se rio abriendo los ojos y dándome un pequeño beso en la frente.
-     Mentiroso
-     ¡Verdad! Sabes que lo es…
-     No Malik, algún día descubriré tu secreto ¡Siempre te me adelantas en todo!
Me puse en pie y me crucé de brazos para dirigirme a la cocina a preparar el desayuno. Comencé a preparar dos tazones de chocolate, se que a Zayn le encantaban. Calenté el chocolate y luego me puse de puntillas para alcanzar las tazas. No es que fuera baja, soy bastante alta, pero aquellos dichosos muebles eran gigantes. Sentí su mano en mi cintura y la otra acarició el brazo que tenía estirado hasta llegar a las tazas y cogerlas. Me las ofreció con una sonrisa llena de picardía y yo alcé mi ceja.
-     ¿Es una guerra señor Malik? –pregunté desafiante.
-     Mmm… no. No quiero presumir de mis facultades. –sonrió triunfante.
-     ¡VAYA! No te preocupes, cuando te haga picadillo no te humillaré mucho –reí tentadoramente cerca de sus labios.
Estuvimos todo el desayuno haciendo literalmente el tonto. Nos picábamos entre nosotros e intentábamos acorralar al otro en cualquier rincón de la cocina, tentarle por así decirlo.
Después de lo que se hizo el desayuno más divertido de la historia nos vestimos y nos preparamos para pasar el día en Madrid. Pero justo cuando íbamos a salir por la puerta apareció Paul. Nos miró a los dos y luego se centró en Zayn.
-    Lo siento chico, tenemos que irnos –dijo simplemente.
A Zayn se le descompuso la cara.
-    ¿Qué? ¿A dónde?
-    Tenemos que volver a Londres de inmediato
-    Pero… Los chicos y yo teníamos el día libre… y…
-    Escúchame Zayn, por mí os daba este y un montón de días libres, pero el trabajo es el trabajo, y nos necesitan en Londres esta misma tarde –dijo apenado al ver mi cara de disgusto.
Zayn no dijo nada, ni si quiera se molestó en replicar, pues sabía que Paul llevaba razón. Y seguramente ya habrían tenido muchas charlas sobre este tema. Agachó la cabeza asumiéndolo y Paul lo miró.
-    Mira Zayn, ya sabes que ahora no sois chicos normales de esos que puedan salir a la calle sin que les reconozca nadie. Tienes un trabajo maravilloso pero que tiene, como cualquier otro, sus partes malas. Ya te lo he dicho muchas veces, eres afortunado, no mires solo el lado negativo. Hacéis felices a millones de personas en todo el mundo, y eso vale más que cualquier otra cosa. Es algo que no todo el mundo puede conseguir con su trabajo, haciendo lo que le gusta ¿Entiendes?
Ahora Paul no hablaba como su manager, sino que, hablaba como un padre. De esos que quieren lo mejor para sus hijos y les aconsejan en todo lo que pueden. Hablaba con razón y sensatez, y Zayn lo comprendió y le mandó una sonrisa complaciente.
Paul me miró y me sonrió, luego se dio la vuelta y se marchó diciendo:
-    Hasta luego Laura.
-    Adiós Paul –contesté.
Cerramos la puerta y Zayn me cogió la mano.
-    Escucha Zayn, no pasa nada. Ayer fue maravilloso, y yo entiendo que tengas que irte. De verdad, estaré bien.
-    Lo sé, pero odio tener que marcharme todo el rato.
Le abracé acariciando su nuca y le di un pequeño beso en el cuello.
-    En cuatro días volveré a Londres, y estaremos de nuevo juntos –le susurré.
Nos terminamos de despedí y le acompañé junto a los chicos al aeropuerto. Los iba a echar de menos, aunque solo fueran cuatro días. Los abracé a cada uno, diciéndoles que se cuidaran mucho, y los despedí con la mano mientras se alejaban.
Después de aquello me volví a casa de Lidia, junto con Aitana, esperando encontrarme allí a dos de mis mejores amigas, con una peli preparada y muchas palomitas esperando a ser devoradas por mi. Pero me iba a llevar un chasco.
Hice girar la llave en la cerradura y entré en el apartamento.
-    ¿Hola? No huelo a palomitas por aquí
Escuché algún susurro proveniente del salón.
-    Estamos en el salón Laura –gritó Lidia.
Dejé mi abrigo y fui animada hacia el salón. Pero notablemente mi cara era completamente desacorde con la de mis amigas. Ellas estaban serias, incluso llegaría a decir que tristes. Y pálidas como fantasmas.
-    ¿Pero que os pasa? Parece esto un velatorio –bromeé.
-    Laura… -empezó a decir Aitana.
-    Me estáis asustando –musité.
No era broma, mis amigas nunca estaban tan serías. Tenía el corazón a mil y la respiración me empezaba a fallar.
-    Han llamado del hospital –hizo una pausa interminable- es tu abuela, la han trasladado a Madrid.
Tu abuela, tu abuela, tu abuela. Esa palabra me recorrió por dentro como un rayo. Solo escuchaba esa palabra y nada más. Las cosas después sucedieron muy deprisa. Yo no era consciente de lo que hacía, estaba metida en un mundo del que no escaparía hasta poder verla. Bajé las escaleras a trompicones, sin ser consciente de que podría resbalar y a saber dios que más. Salí a la calle sin completamente ningún abrigo, y empezó a nevar con fuerza sobre Madrid. Corrí por todas las calles veloz, esquivando a todo el mundo, que se me quedaban mirando con extrañeza. Mis ojos se empezaron a empañar y no conseguía ver nada. La angustia recorría por mi pecho haciéndome sentir mal, muy mal. Y lo único que conseguí fue desorientarme. Me paré en seco y respiré fuertemente para después comenzar a llorar sin control. Seguí dando tumbos hasta que me choqué con alguien.
-    Laura –me dijo- Laura ¿Estás bien?
La persona me conocía.
-    Llévame al hospital por favor, necesito verla –sollocé.
-    Sssh, tranquila, te voy a llevar con ella.

(Narra Blas)

Aitana y Lidia me habían llamado mientras estaba en el estudio con Auryn. Empezaron a hablar las dos a la vez por el teléfono y yo no les entendí nada. Solo conseguí captar un par de frases sueltas que mencionaban a Laura, su abuela, y que había salido corriendo por Madrid. Les pregunté en que hospital estaba y me lo dijeron.
Colgué corriendo, no hacía falta ser un adivino para saber lo que pasaba. Además, conocía a Laura lo suficientemente bien como para saber que en momentos como este se desorientaba y ahora mismo estaría perdida por alguna calle.
Se lo dije a David lo más delicadamente posible, también era su abuela. Los cinco salimos a buscarla, pero por suerte el que la encontró fui yo, o mejor dicho, ella me encontró a mi. Ella venía corriendo y chocamos, se giró, ni siquiera me miró a los ojos, simplemente se echó a llorar a mis brazos y me pidió que la llevara con ella. Y así lo hice.

(Narra Laura)

No me había dado cuenta hasta que conseguí calmarme y mirar las cosas objetivamente, pero estaba congelada. Aun seguía sollozando cuando sentí algo cálido sobre mis hombros. Era una chaqueta, pero era la chaqueta de Blas. Lo sabía muy bien porque fui yo la que le ayudó a elegirla hace unos años. Entonces era él, quien me estaba ayudando era él.
El coche se paró y volvió la angustia. Ya pude ver a lo lejos el hospital y no pensé, simplemente lo hice. Aun con la chaqueta puesta abrí la puerta del coche y salí corriendo a través del tráfico. Algunos coches me pitaron, y otros simplemente tuve que esquivarlos para que no me atropellaran. No me importaba, yo solo no quería llegar demasiado tarde. Alcancé la puerta del hospital y entré precipitadamente a preguntar por mi abuela. Una vez que me indicaron la habitación fui buscándola por todo el hospital hasta que di con ella. Mis padres estaban allí, a fuera, en la salita de espera. No hice caso de sus advertencias y entré cerrando la puerta tras de mi cuidadosamente.
Me limpié las lágrimas como pude y puse de todo mi esfuerzo para que no volvieran a mis ojos.
-    ¿Quién es? –escuché la dulce y entrecortada voz de mi abuela.
Mi corazón volvió a latir, aún la tenía conmigo.
-    Soy yo abuela –mi voz sonó demasiado rota - tu pequeña Laura.
-    Oh, mi niña, mi pequeña niña… has venido.
Me fui acercando poco a poco a su cama. Ella me miró y me sonrió con esa dulce sonrisa que solo ella sabe darme. Con la que siempre ha conseguido calmarme y alentarme. Sus ojos seguían teniendo ese brillo especial que la caracterizaba, pero se iban apagando poco a poco. Ahí supe que me estaba dejando, que me iba abandonando poco a poco la mujer más guapa, fuerte y cariñosa que jamás haya pisado el mundo.
-    Como no iba a venir –intenté sonreí- te harán unas pruebas y ya verás como te sientes mejor…
Ella me miró consoladoramente, viendo mi notable esfuerzo por aparentar que todo aquello no era más que una tontería de revisión medica, si no que en realidad, y de algún modo, era nuestro triste adiós.
-    Ven, siéntate aquí, como hacías cuando eras pequeña ¿Te acuerdas?
Le obedecí y me senté junto a ella, apoyando mi cabeza suavemente sobre su regazo. Y mientras ella me acariciaba el pelo intentaba contarme algo.
-    ¿Te acuerdas de aquellas historia que te contaba de pequeña sobre una niña y su abuela, querida? Bien, pues, ahora esa niña creció, y su abuela ya no puede estar más con ella. Ya recorrió mucho camino junto a ella, cuidándola y queriéndola como una hija.
Se que ahora mi abuela se refería a nosotras dos, y una parte de mi no quería escucharla, no quería admitir que esto era una despedida.
-    Todo en esta vida tiene un principio y un final mi hermosa muchachita –continuó diciendo ella- Las lágrimas alivian un poco el dolor que sentimos pero debemos ser fuertes Laura, nunca me voy a separar de tu lado, voy a estar contigo en tu largo camino, protegiéndote como siempre hice. Solo tienes que cerrar los ojos, y yo estaré ahí. Prométeme que, aunque llores, vas a seguir feliz haciendo tu vida, vas a tener muchos hijos con ese muchachito que me hubiera encantado conocer, y vas a perseguir tus sueños. ¿Me lo prometes princesita?
No podía evitarlo, estaba temblando y mis ojos estaban llorosos, quería llorar, pero no quería que ella me viera. Así que saqué la voz de donde pude y le contesté.
-    Si abuela, te lo prometo. Pero por favor, dime que intentarás luchar y esto no es un final, por favor… -le supliqué.
-    Yo ya he vivido todo lo que tenía que vivir, he tenido una vida muy feliz, y ahora te toca a ti. Además, esto no es un Adiós, es un hasta pronto.
Me quedé en los brazos de mi abuela un rato más hasta que ella se quedó dormida. Miré hacia la maquina que controlaba sus latidos y comprobé aliviada que su corazón aun seguía latiendo. Alguien entró en la habitación, era un chico, pero no era Blas. Le miré y reconocí a mi hermano David. Tenía los ojos llorosos, y le dio un beso en la frente a mi abuela luego ella le susurró algo en el oído. Ellos dos no estaban tan unidos como nosotras, pero mi abuela había sido la única que nunca dio de lado a su nieto cuando toda la familia lo hizo. Luego se giró, me miró a mi y se quedó esperando a ver mi respuesta. No quería darme un abrazo y que a mí me sentara mal. Pero me daba igual todo lo que había echo en el pasado, era mi hermano, y en ese momento los dos nos necesitábamos más que nunca. Además había demostrado con creces que estaba arrepentido.
Extendí los brazos y nos fundimos en un abrazo eterno. Esto me había echo darme cuenta de que la vida no está para desperdiciarla si no para vivir cada momento como si fuera el ultimo. Miré a mi abuela, y ella nos miraba adormilada con inmensa alegría. Lo que más deseaba era que nos perdonáramos, y lo habíamos echo.

(Narra David)

Por fin volvía a tener a mi hermanita, la había echado mucho de menos. Y aunque no hubiera sido el hermano perfecto antes, a partir de ahora lo haría lo mejor posible. Me la llevé fuera de allí y se quedó con mis padres. Mi madre me echó una mirada de pena, pero mi padre odiaba que estuviera allí.
Miré de lejos a Laura, ella estaba destrozada. Mis padres no la iban a calmar, ni Aitana, ni Lidia, ni Blas, ni si quiera yo. Y como mi abuela me había dicho antes en la habitación, y yo suponía, solo había una persona que pudiera hacerle bien.

(Narra Zayn)

Estaba mal humorado en el sillón. Ya habíamos acabado todo lo que teníamos que hacer en Londres, el capricho de una niña pija cuyo padre millonario nos había contratado para su fiesta de cumpleaños. ¿Para esto habíamos cogido un avión y habíamos dejado nuestro día libre? No debería de haberme ido de España, lo sabía, lo sentía.
Me empezó a sonar el móvil, no conocía el número, pero era de España.

*Llamada telefónica*

- ¿Si? –pregunté.
- ¿Zayn? Soy David, el hermano de Laura. Se que ella no quiere que te llame, pero te necesita.
¿Molestarme? Como me va a molestar. Donde ella me necesite allí estaré yo.
-    ¿Qué ha pasado? ¿Está bien?
-    Si, bueno, no exactamente. No le ha pasado nada pero… es nuestra abuela.
Hay entendí todo. Laura y su abuela estaban muy unidas.
-    Le viene algo muy fuerte a mi hermana, y si no te llamo yo, no te llama ella. Sabes como es. Y ni yo voy a poder consolarla, solo tu.
-    No digas más, has hecho bien en llamarme. Ahora mismo cojo un avión para España.

*Fin de la llamada telefónica*

Y allí estaba yo, media hora después, en el segundo avión del día. Llegué a España sobre las diez de la noche y directamente fui al hospital con Laura. Había llegado a tiempo, por suerte. Me dijeron que estaba en la habitación y entré. Efectivamente ahí estaba mi pequeña, dormida en el sofá. Su abuela estaba despierta, y me quedé un poco parado sin saber que hacer.
-    El famoso Zayn –dijo cuando estaba por marcharme.
Me quedé sorprendido de que supiera mi nombre. Le lancé una mirada interrogante, y ella entendió.
-    He visto como la mirabas –Esas cosas se notan.
Sonreí azorado, y comprendí porque Laura le tenía tanto amor a su abuela. Solo había estado 2 minutos en la habitación y ya me había conquistado con su dulzura.
Me indicó que me acercara, y así lo hice.
-    Veo que mi niña sabe escoger bien –me ruboricé- Zayn, en cualquier momento yo ya no podré estar con ella, y te toca a ti cuidármela –los dos miramos hacia Laura con cariño, que aún seguía dormida.
-    Siempre lo haré
-    No lo dudo. Ella es muy feliz contigo, y se que lo seguirá siendo. Protégemela de todo lo malo, se que lo harás bien. Te llevas a la joya de mi familia, y tu eres un buen muchacho.
Que señora tan tierna, estaba abrumado. No se me hacía justo que alguien como ella se fuera a marchar.
-    Gracias señora –le dije mientras ella me dio un abrazo.
Después de aquello Laura se despertó. Se sorprendió de verme allí, pero se emocionó mucho al ver que al fin su abuela y yo nos habíamos conocido. A partir de ahí se hizo una noche muy larga. Yo no quería que llegara el momento, quería sacarla de allí y llevármela bien lejos para evitar que sufriese. Haría cualquier cosa porque no le doliera nada. Pero no podía hacer nada salvo estar allí con ella cuando todo sucedió. Su abuela nos dejó unas horas después. Laura se agarró a ella llorando, rota de dolor, y yo no quería verla así. David y yo la sacamos como pudimos de la habitación y la llevamos a casa. Allí ya no había nada que pudiera hacerle bien. Solo hacía que repetir lo mucho que la quería, como si de alguna manera ella pudiera oírla.
Íbamos los tres en el coche, David, Laura y yo. Yo conducía, mientras David intentaba consolar a Laura y él intentaba no desmoronarse. Fueron unas horas muy largas hasta que conseguimos que se quedara dormida, pero al final lo hizo. Estábamos en el departamento de David, me ofreció una cama de invitados, aunque le dije que podía irme a un hotel, pero insistió porque Laura me necesitaría cuando despertara.

*Al día siguiente*

(Narra David)

Desperté al día siguiente muy temprano. Me vinieron los recuerdos de la noche anterior y se me hizo todo cuesta arriba. Quería mucho a mi abuela pero no había tiempo de venirse abajo. Me desperté y pasé por la habitación de Laura, esa que siempre tuve preparada en mi departamento por si ella volvía. Seguía dormida y Zayn estaba allí. Con una mirada nos lo dijimos todo, aún no había despertado.
Me fui a hacer el desayuno para los tres, y le preparé una buena bandeja a Laura, como esas que solía hacerle cuando éramos críos y ella estaba malita. Se la llevé al cuarto y me sorprendí de verla despierta. Zayn la abrazaba y ella simplemente tenía la cabeza gacha. Tenía el pelo enredado y ojeras por no haber dormido, y aun así seguía guapísima.
Le obligamos a comer y yo tuve que irme con mis padres para ayudarlos con el funeral. Le di un abrazo bien fuerte a Laura y me despedí de los dos. Antes de irme, le dije a Laura que se viniera a mi apartamento esos días, y ella aceptó para mi asombro. Tenía ganas de pasar tiempo juntos.

(Narra Zayn)

-    ¿De verdad que no quieres que te acompañe? –le pregunté a Laura otra vez.
-    De verdad, estoy bien, solo voy a recoger mis cosas al apartamento de Lidia y vuelvo esta noche. Pasaré allí la tarde, no te preocupes.
Me resigné y la dejé marchar. No estaba bien, pero aún así me sonrió ocultando su tristeza.
-    Llámame cuando llegues, un sms, algo –le pedí.
-    Esta bien, gracias por haber venido Zayn, te amo –me dijo con dulzura.
Nos dimos un beso y se marchó.

*Unas horas después*

Laura no había regresado y yo llevaba todo el día encerrado. Decidí ir al apartamento de Lidia para que no volviera sola a casa.
-    Hola Aitana –saludé al llegar- ¿Está Laura?
-    Si, si –sonrió- pasa. Lleva toda la tarde en su habitación. No ha querido hablar, ni desahogarse, ni si quiera comer.
Pasé como me indicó y Aitana cerró la puerta.
-    Es verdad –dijo Lidia, que acababa de llegar- pero pensamos que necesitaría estar sola
-    Voy a llamarla y decirle que estás aquí – me indicó Aitana.
Ella se fue, y yo me quedé hablando con Lidia. A los pocos minutos Aitana me llamó.
-    ¡Zayn! ¿Puedes venir a echarme una mano? ¿La puerta no se abre?
Fui a ayudarla como me pidió. La puerta no se abría y estaba atrancada. Me comencé a poner nervioso, una intuición tal vez. La empujé con el hombro hasta que conseguimos entrar.
_¡¡Laura!! –gritó Aitana desesperada al entrar.

Corrió hacia ella y yo no comprendía nada. Entonces yo lo vi también y el mundo se me vino encima.
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¿Que os ha parecido?
Bueno, a partir de ahora voy a intentar subir todas las semanas no os preocupes :)
Os recuerdo que mi twitter cambió. Ahora soy: @Clara_Malik1D ¡Seguirme!
Comentarme si os ha gustado, o si no. Suguerencias, y lo que queráis :)
Gracias por leer, besos.

6 comentarios:

  1. Pero no nos dejes asi mala persona subee enseguida o te las veras conmigo xD

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  2. Jajaja sorry, sabes que me encantan estos finales ;)

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  3. bff, este capitulo me a encantado, casii lloro y todoo :S

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  4. Sube ya porfavooor, necesito saber lo de Laura ajsjdkfkshf, no me dejes asi jajajajajaj

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  5. SERIOUSLY!? TIAAAAA JO.. NO NOS PUEDES DEJAR ASI COMO SI NADA.
    ME IBA A PONER A LLORAR Y TODO, ME HA DADO SENTIMIENTO JAJA SUBE EL SIGUIENTE PLEASE TE LO PIDO POR FAVOR:'c

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  6. sube el siguiente cap no nos puedes dejar asiii!!!!

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