(Narra Laura)
Descolgué el teléfono pensativa, España. Aquel país que me había visto crecer y en el que había dejado tanta familia y amistades. Y sin embargo ahora era un país distante, que se encontraba a kilómetros de distancia de mi nueva vida, Londres.
Sin decir palabra me fui a dar una ducha, me relejaría un rato y a la tarde iría a hablar con mis padres. Cuando estuve en el cuarto de baño me apeteció mas darme un baño, así que llene la bañera, con mucha espuma como a mi me gusta. Puse un poco de música de fondo y perfume el ambiente con unos palitos de incienso. Deje la toalla encima del lavabo y me quite todo lo que tenia de ropa. Me sumergí en la bañera he intente tomar una posición cómoda. Jugueteaba con la espuma como una niña chica, añorando tantas tardes de diversión en la bañera de mi casa.Por unos largos minutos se me olvidaron todos mis problemas. Mi falta de asistencia al instituto, nuestro incidente en el Bungalow de Harry, las fans que me odiaban, la llamada de mis padres...
- toc, toc ¿se puede? -preguntó Zayn desde fuera imitando el ruido de la puerta.
- Emm, zayn ¿Que haces aquí? - dije volviendo a la realidad.
- No se, ¿tal vez porque vivo aquí?
- Eso lo se bobo, me refiero a que me estoy bañando.
- Lo se, por eso he venido.
Se me escapo una risita nerviosa y tonta.
- No creerás que te voy a dejar pasar ¿no?
- Se que lo harás, porfaaaa. Aunque no lo veas estoy poniendo carita de cachorrito.
- Tu lo has dicho si no la veo no me lo creo.
Abrió un poco la puerta, lo suficiente como para asomar su hermosa cara y poner ojitos tiernos y morritos de bebe. Era tan adorable, imposible resistirse.
- Mmmm... no se yo, eh!
- Venga, además necesito coger algo.
- ¿Si? ¿que cosa? -dudé.
- Mmm... ya sabes, esto de... y que hace, y ya sabes -tartamudeo nervioso.
- No tienes que coger nada, ¿a que no? -reí.
- No -admitió cabizbajo.
- Anda pasa, pero te vas en cinco segundos que me da mucha vergüenza.
Entro lentamente y cerro la puerta tras de si. Con tanta espuma era imposible que se me viera nada.
- Estas preciosa -musitó embobado.
- Zayn un cubo para las babas -reí.
- Creo que me hará falta un contenedor entero.
- 3
- ¿Que?
- te quedan 3 segundos. Dije que solo te dejaba 5.
- ¿Y si no me quiero ir?
- Te echo. 2.
- Quiero que me eches.
- No puedo, tendría que salir. 1.
- Eso me gustaría verlo.
- Que perver eres. Fuera -reí.
- No, han sido unos segundos muy cortos.
- Se siente, aires -volví reír a la vez que señalaba la puerta.
- Me quedaré.
- Pues entonces yo seguiré aquí -me impuse.
- Te vas a arrugar como una pasa -sonrió.
- Me da igual.
Nos quedamos mirando unos segundos que parecieron eternos.
- Bueno me iré por esta vez ya que veo que no me vas a invitar a darme un baño contigo.
- Será mejor, porque esa incitación no te la ofreceré.
Se acercó para darme un beso, y yo por su atrevimiento le manche la nariz y parte de la boca de espuma.
- aaarrg, sabe a jabón, que mala eres.
- ¿Tu a que crees que va a saber?
- Me marcho -dijo poniendo cara de indignación, lo que a mi me hizo mucha gracia.
- La próxima vez te pensaras ser tan atrevido -reí.
- Lo haré mala persona -contestó marchándose con un fingido enfado.
Me quede un rato riéndome, este Zayn era un caso. La verdad es que no quería salir de allí, se estaba tan bien y a gusto. Sabia que cuando saliera me tendría que enfrentar a algún problemay no quería, no me sentía con fuerzas para luchar. Algunas veces me daban ganas de tirar la toalla. Y cuando eso ocurría pensaba en todo lo bueno que tengo, mi familia, mis amigos, Zayn. Él era lo mejor que tenia en mi vida en este momento. Todo lo que había soñado desde siempre, era el chico perfecto. Por eso me daba tanto miedo perderle. Él, mi familia y mis amigos era lo único y lo mas importante, y lo que mas quería.
Suspiré y salí de la bañera. Hice todo lo que se hace después de haberse dado tal baño. Me seque y coloqué la toalla alrededor de mi cuerpo. Cogí otra mas pequeña y me sequé un poco el pelo. Luego me di crema y me vestí. Cogí el secador y me fui al cuarto para dejar el baño libre. Al cabo de media hora ya estaba lista. Me encontraba en el salón preparando el bolso para ir a hacerle la visita a mis padres. Note como alguien ponía sus manos en mi cintura y apoyaba su barbilla en mi hombro. Ese perfume inconfundible de Zayn inundó mis fosas nasales. Su dulce olor lo reconcomería a kilómetros.
- ¿A donde vas? -susurró en mi oído.
- Voy a hacerle una visita a mis padres.
- Primero me llenas de espuma, luego me echas y ahora me dejas solo, de donde has aprendido a ser tan mala personita -besó mi cuello.
- Tal vez de ti, no se - sonreí.
- ¿De mi? Imposible, yo soy un buen chico.
- Si, sobre todo eso. Y muy perver también...-dejé caer a drede.
- Mmm... eso también.
Justo cuando estábamos mas acaramelados apareció Liam. Tosió un poco para que lo escucháramos. Pero Zayn siguió abrazándome por detrás. Solo se giró para verle mejor y yo hice lo mismo.
- Ejem, siento interrumpir, Zayn venía a preguntarte si me acompañas a recoger el coche. El otro día lo dejamos en la cuneta. Me acaban de llamar del taller.
- Es verdad se me había olvidado, ¿no te puede acompañar alguno de los demás? Me gustaría estar con Laura.
- Louis y Harry se han ido a ver con un perito que ha pasado con el Bungalow, daños y demás. Y Niall ha ido a ver a su prima.
- No te preocupes Zayn, voy yo sola. Además creo que es una de esas charlas familiares. Seria mejor que no me acompañaras. Gracias amor -dije.
- ¿En serio?
En toda la conversación Liam evitaba mirarme, o lo si lo hacia, lo hacia de reojo. Eso me inquietaba.
- Si, de verdad -le sonreí mientras giraba mi cuello para depositar un corto beso en sus labios.
No se exactamente que vi, o que note. Pero percibí una mirada rara de Liam, una mirada recelosa, no típica de él. No le di demasiada importancia y seguí despidiendome de Zayn.
- Bueno, si vuelvo antes que tu te paso a recoger y damos una vuelta.
- Claro, te quiero -contesté rozando nuestras narices y acariciando su mejilla.
- Y yo pequeña -susurró Zayn.
- Zayn por dios, se nos hace tarde - Protestó Liam.
- Yaaaaa vaaaa Daddy Payne, tu puesto de Papa One Direction te lo tomas muy en serio -bufó Zayn por tener que separarse de mi lado.
Liam simplemente puso los ojos en blanco y se marchó a la salida.
- Esperarme que bajo con vosotros -grité cuando ellos estaban en la entrada poniendose las chaquetas.
Cogí mi bolso y mi abrigo y salí con ellos. Mientras esperábamos el ascensor me puse el abrigo. El interminable viaje en ascensor se hizo un tanto incomodo. Zayn y yo íbamos cogidos de la mano y Liam estaba distante. Desde que habíamos salido de la Casa de Harry se había comportado conmigo de forma extraña, y con Zayn aun mayor. Y eso me dolía muchisimo. Porque consideraba a Liam como uno de mis mejores amigos.
Cada uno tiro por un lado, eso si, todos a pie ya que no teníamos coches. Zayn y Liam se fueron al taller ya que el coche que ellos usaban había sufrido algunos daños provocados por la fuerte ventisca y el mio estaba en casa de mis padres. Destrozado por la lluvia de verduras y demás productos tirados por las fans enloquecidas que tanto me odiaban. Fue un largo paseo pero gratificante. Me encantaba Londres, era una ciudad preciosa, llena de encanto en cada rincón. Desde pequeña siempre me imaginaba como seria vivir aquí, y deseaba con todas mis fuerzas conocerla. La gente era acogedora y te trataba muy bien, era distinto a donde yo había vivido ya que era una ciudad pequeña donde todo el mundo se conocía, y en una ciudad tan grande como Londres o Madrid nunca es igual. Aun asi la gente era encantadora. Y ahora por fin había conseguido mi objetivo. Me di cuenta justo en ese momento de que lo que tanto añoraba en mi niñez se había echo realidad hace ya tres meses. Hasta aquel momento no me había dado cuenta de la situación, todo había ocurrido tan rápido. Tantos cambios en tan corto plazo de tiempo.
Cuando llegue a mi antigua casa encontré mi coche impecable y resplandeciente bajo el sol aparcado en el porche. Sonreí, mi padre, seguro había sido él. Me acuerdo el día en el que cumplí los dieciocho años, me despertó ilusionado y me metió mucha prisa para que bajara. Yo aun estaba dormida por eso la sorpresa fue mayor cuando vi un precioso Audi Q7 color gris metálico aparcado justo delante de la puerta con un enorme lazo rojo en el capo. La verdad que nunca le había insistido mucho en lo de tener un coche, pero si le comentaba de vez en cuando de mis gustos en ese ámbito. Me acuerdo que aquella tarde conduje nada mas que 250 Kilómetros sin rumbo fijo, solo para perderme un rato en la carretera
y sentirme libre.
Cuando regresé de mis recuerdos ya estaba tocando el timbre de Casa y mis padres ya estaban ahí para recibirme. Me dieron un fuerte abrazo los dos, cuando abracé a mi padre le susurré un: "gracias" y al separarnos le guiñé un ojo.
Él carcajeo un poco.
- ¿Yo? porque -puso cara de falsa sorpresa y me devolvió el guiño, acompañado de una sonrisa amable y acogedora.
- Tu lo sabes -asentí.
- Ya estáis con los secretitos, siempre hacéis igual y me dejáis a mi de lado -se enfurruñó mi madre llendose al salón.
Mi padre y yo nos miramos y nos echamos a reír. Luego la seguimos y nos sentamos cada uno en un sofá.
- ¿Quieres algo de tomar nena? -preguntó mi madre.
- No mama, gracias.
- Aiiiins, que grande estas ya, como has crecido tan rápido -suspiró mi padre con ojos añorosos.
- Papaaaaa, siempre seguiré siendo tu niña.
- No, en eso te equivocas, siempre no. Tienes un coche, novio, vives sola y ya vas a la universidad.
- Instituto-universidad -le corregí.
Era un centro que unía las dos cosas.
- Bueno, eso, yo ya estoy viejo y chocho y no distingo
- No seas tonto papa -protesté.
Esos temas me ponían nerviosa, además ellos todavía eran jóvenes, apenas habían alcanzado los 50.
- ¿Sabes ya lo que quieres estudiar? -preguntó mi madre.
- Claro, siempre lo he dicho. Voy a estudiar medicina científica -contesté.
- De pequeña te encantaba pensar que estudiarías Bellas artes, ¿Ya no quieres esa carrera? -dudó mi padre.
- Papa sabes que eso cambio después de aquello. Mi interés por el arte a variado y no quiero seguir hablando.
- No pasa nada, Si a ti te gusta mas la ciencia y se te da bien... -dejo caer mi madre.
- Claro que me gusta, y me hace feliz.
- Eso esta muy bien, centraté y piensa en los estudios primero.
- Siiiii papaaa -imité mi voz de cuando aun era solo una adolescente que protestaba por todo.
No es que me portara mal, pero siempre había tenido mi espíritu libre y revolucionario.
- ¿Sabes que me encontré ayer limpiando el desván Laura? -preguntó mi madre.
- ¿El qué?
- Tu viejo piano -respondió.
Me quede paralizada, no sabia que decir. De repente sentía lágrimas contenidas en mis ojos y un gran nudo en mi garganta. Los recuerdos vinieron a mi mente, doloros recuerdos de...
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